Medianeras: lo que nos une y lo que nos separa

En arquitectura, una pared medianera es la que comparten dos casas o edificios y también la fachada lateral de estos últimos, en la que no se abren ventanas y a la que no se presta atención, la que suele quedar vacía, a veces inacabada o en su mejor suerte, puede ser soporte de grandes anuncios comerciales. Según el argentino Gustavo Taretto, el director de Medianeras, tales fachadas ciegas de los edificios son tanto las que nos unen como las que nos separan de los demás, por las cuales nos aislamos del mundo y creamos nuestro pequeño espacio e intentamos sobrevivir en él. La película, que se presentó en la Berlinale de este año, llega mañana a los cines de toda España envuelta en la expectación que generó a su exitoso pase por la reciente Seminci y el actual Cineuropa compostelano.

En su ópera prima -creada a partir de un mediometraje propio del 2004-, el director porteño ofrece una bocanada de aire fresco y una personal visión que asegura, en este caso, cine de calidad. Medianeras es una comedia sofisticada, lánguida y a veces desoladora, que relata las vicisitudes de dos personajes a la deriva, dos soledades condenadas a encontrarse, irremediablemente separadas por la ciudad de Buenos Aires, ese obstáculo inerte, esas arquitecturas vacías que impiden el contacto personal y que lo relegan a chats, messengers y youtubes. La película, a pesar de todo esto, es bonita, graciosa y esperanzadora, y se nutre de la impecable interpretación de sus protagonistas -Martín y Mariana, dos jóvenes solitarios que viven en la misma calle- el argentino Javier Drolas y la admirable Pilar López de Ayala -a la que llevamos tempo siguiendo la pista, ya que se está ganando un gran prestigio al participar en películas alejadas de los circuitos comerciales y cercanas a las creaciones de festivales, como sus últimas apariciones en Buenas noches, España del filipino Raya Martin o El extraño caso de Angélica del maestro Manoel de Oliveira -. López de Ayala declaraba a Efe que “es una película muy de ahora; en ella se trata la paradoja de estar cada vez más cerca en el espacio y cada vez más lejos, con todos los sistemas de comunicación que hay ahora, parece que estamos más aislados que nunca”. Quizás el logro del director sea reflexionar sobre la sociedad moderna, contando de una manera muy cercana, sin adornos ni pretensiones, una historia pequeña, personal y agradable, que hace que el espectador la haga suya y salga de la sala con un gran optimismo y con ganas de derribar paredes y encontrar a las personas que hay detrás de ellas. Nosotros la hemos disfrutado como pocas, y hemos agradecido el interesante punto de vista del debutante Taretto, su estilo y sus ganas de hacer cine, que su estupenda y modesta obra irradia en todos sus fotogramas. No le perderemos de vista.

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