La suerte está con los buenos

Dedicamos a Le Havre la Película del mes de diciembre, echadle un ojo aquí.

Aki Kaurismäki ha demostrado a lo largo de su extensa filmografía ser un experto en crear universos paralelos donde la realidad se cuela de forma distorsionada. Su capacidad para retratar las miserias humanas a través de personajes caricaturescos convierten al finlandés en un autor imprescindible. Su estilo es único y estimulante, nadie hace lo que él hace como lo hace. Lo artificioso de sus protagonistas no es más que una estrategia para llegar a la esencia de su condición, las extravagancias de estos héroes marginales consiguen crear una conexión con el público difícil de explicar.

En Le Havre (2011) el director narra las peripecias de un limpiabotas (André Wilms) que lleva una vida relativamente normal en la ciudad francesa que da nombre a la película. Este buen hombre encuentra la felicidad a diario en el bar en el que se reúne con sus amigos. Su trabajo le sirve para salir adelante y mantener en orden la paz que le brindan su abnegada esposa (la habitual de Kaurismäki, Kati Outinen) y su humilde hogar, continuamente protegido por su perra Laika. La serenidad que parecía imperturbable salta en pedazos cuando la mujer del protagonista cae enferma. Por si esto fuera poco, un niño inmigrante perseguido por la policía se cruza en su vida. Movido por una bondad innata el hombre se compromete a proteger al chaval cueste lo que cueste. En su empeño no va a estar solo, los peculiares vecinos del barrio en el que vive se unirán para hacer que todo salga bien.

Kaurismäki nos regala una historia hermosa, en la que nos da su visión de un mundo que no existe, un mundo en el que la justicia y la solidaridad se imponen a la sinrazón. Le Havre es un cuento compuesto de los mismos elementos que las historias que llenan a diario páginas de periódicos y horas de televisión. Inmigrantes que por no tener papeles se convierten en seres repudiados, gente humilde que lucha por mantener la dignidad aunque todos los vientos soplen en contra. Lo que diferencia esta historia de la realidad es que aquí a los buenos se les recompensa, la suerte se alía con ellos para que las cosas salgan como tienen que salir. Es una lástima que la lógica que impera en lo que Kaurismäki nos cuenta no encuentre la forma de colarse en nuestra realidad. Nosotros agradecemos que, tal y como están las cosas, existan artistas capaz de regalarnos emociones tan agradables como las que este señor nos brinda. Impacientes estamos por ver Vigo retratada por este genio.

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