‘Tan fuerte, tan cerca’: otra consecuencia del desastre

La filosofía de este blog, su razón de ser, responde a un objetivo muy simple, hacer llegar el buen cine, las películas que merecen ser vista al mayor número de personas posibles. Si dedicamos nuestro tiempo a escribir aquí es porque nos gusta el cine, creemos en él como una herramienta fundamental para entender la realidad, pero también como un vehículo perfecto para transmitir ideas, sentimientos y emociones. Por esa razón los filmes de los que hablamos comparten, desde nuestro punto de vista, un cierto nivel de calidad, hablando claro, consideramos que las películas de las que nos ocupamos son siempre buenas películas. En estos momentos quizás alguien se está preguntando a qué viene está declaración de intenciones, pues muy sencillo, hemos decidido que hoy vamos a hablar de Tan fuerte, tan cerca, lo último de Stephen Daldry, una película, en nuestra opinión, muy mala.

Aunque había motivos de sobra para sospechar que algo raro se escondía detrás de Tan fuerte, tan cerca (Sandra Bullock, Tom Hanks, el 11 de septiembre, historia con niño…), también había motivos para creer en la película y en sus posibilidades de ofrecer algo interesante. El principal, el nombre de su director, Stephen Daldry, un tipo que había conseguido ser finalista al Oscar a la mejor dirección con todas sus películas anteriores: Billy Elliot (2000), Las horas (2002) y The Reader (El lector) (2008). Las tres son, en mayor o menor medida, ejemplos de buen cine o, cuanto menos, de cine estimable. La historia del niño inglés que rompe todas las convenciones sociales de un pequeño pueblo minero para luchar por su pasión, el baile, se convirtió en un fenómeno mundial y catapultó al joven Jamie Bell. Llena de sensibilidad y humor, esta pequeña cinta caló muy hondo por su fuerza y su inteligencia, se metió en el bolsillo a la crítica internacional y se convirtió en un fenómeno de público allí donde se estrenó. Con un debut inmejorable, Daldry supo aprovechar el prestigio logrado con Billy Elliot para sacar adelante dos años después una película compleja en la que tuvo el privilegio de contar con algunas de las actrices más importantes del momento. Meryl Streep, Julianne Moore y Nicole Kidman se pusieron a las órdenes del realizador inglés para llevar al cine Las horas, la gran novela de Michael Cunningham. El resultado no podía haber sido mejor, Daldry encontró en esta historia de mujeres todos los elementos necesarios para demostrar su talento para retratar el alma humana. La entrega de un brillante grupo de actrices y la enorme capacidad de Daldry para crear una atmósfera envolvente, capaz de dotar de intensidad y profundidad al relato sin resultar en ningún momento abrumadora (nos preguntamos dónde habrá quedado ese saber hacer después de ver su última película), convierten a Las horas en un título mayor, sin duda el más importante de su corta filmografía. Y hubo que esperar seis años para tener noticias del cineasta inglés. Tras algunos retrasos en la producción -el embarazo de Nicole Kidman le impidió rodar la película y tuvo que ser sustituida a última hora por Kate Winslet- en 2008 se estrenaba por fin The Reader (El lector). De nuevo la adaptación de un libro de éxito brindaba a Stephen Daldry un notable reconocimiento. Es cierto que no está a la altura de su obra anterior, pero, en gran parte, gracias al magnífico trabajo de Winslet, la cinta consiguió una aceptación importante. A pesar de cierta tendencia al sentimentalismo y un ligero tono de telefilme, The Reader cuenta con suficientes cualidades que la hacen disfrutable y que no anticipaban lo que estaba por venir.

Y lo que estaba por venir, vino. No nos vamos a ensañar, no os vamos a enumerar uno a uno los motivos por los que creemos que Tan fuerte, tan cerca es una experiencia que deberíais evitar. Seamos concisos, Tan fuerte, tan cerca -la historia de un niño que se lanza a la búsqueda de la cerradura que puede abrir una llave que le dejó su padre antes de fallecer en los atentados del 11-S- es una mala película por su falta de escrúpulos. Utilizar la imagen de un hombre que cae al vacío tras saltar de una de las torres del World Trade Center con pretensiones poéticas no está bien, y está peor si se hace tan mal, con tan poca sensibilidad y de forma tan chusca. Eso es Tan fuerte, tan cerca, una película chusca. Chusca porque no tiene ni idea de lo que significa la palabra contención, porque trata temas importantes con poco respeto y porque nunca un niño (el ¿pobre? Thomas Horn) en una película había resultado tan increiblemente insoportable. Nada de lo que se nos cuenta emociona, porque la cinta no encuentra en ningún momento el tono, sin lugar para la ternura y la delicadeza, todo se confunde en una vorágine histérica que sobrepasa al espectador y le obliga a desconectar por el bien de su salud mental. Y junto a la interpretación nominada al Oscar del gran Max von Sydow -un hombre que fue, hace décadas, habitual de ni más ni menos que Ingmar Bergman, protagonizando títulos como El séptimo sello (1957) o La hora del lobo (1968)-, lo mejor es, atentos, que no es broma, la actuación de Sandra Bullock, ya que en las pocas ocasiones en las que aparece en pantalla la actriz se las arregla para dotar de veracidad a un personaje desdibujado. Pero este no es motivo suficiente para acercarse a esta película fallida, que intenta hacer espectáculo a partir del drama más desolador y que lo único que consigue es provocar una extraña sensación de malestar cercana a la repulsión. Un enorme patinazo de Stephen Daldry del que esperamos consiga levantarse, aunque no le resultará sencillo.

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2 Respuestas a “‘Tan fuerte, tan cerca’: otra consecuencia del desastre

  1. Hola soy Sebastián, escritor y editor de Film Focus, un blog dedicado a la publicación de festivales, ciclos y proyecciones cinematográficas con el fin de promover la cultura cinéfila. Este año estoy organizando un proyecto entre-blogs llamado Maratón de Cine Bloggers 2012 y quisiera que formes parte del proyecto (filmfocus-la.blogspot.com/2012/03/maraton-de-cine-bloggers-2012.html). Espero tu respuesta. Desde ya muchas gracias.

    Sebastián Nadilo

  2. Es un película con gran sentimentalismo, sin duda una cinta más relacionada con la tragedia del 11 de septiembre, yo la acabo de ver por internet, me impactó demasiado la actuación del personaje de Oskar, es un niño que te atrapa alo largo de la trama.

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