La oscura mente del profeta

Son muchas las cualidades de Take Shelter, una película que mezcla elementos de lo más dispares con una naturalidad pasmosa. Jeff Nichols construye en su segundo trabajo -tras deslumbrar con su recomendadísimo debut Shotgun Stories (2007), también protagonizado por Michael Shannon- un drama familiar e intimista, sirviéndose de recursos propios del cine de terror más puro que convierten a la película en un thriller personal y turbador capaz de romper con todos los esquemas del cine de género. El resultado es una de las cintas más sugerentes surgidas del ya de por sí estimulante panorama independiente estadounidense en los últimos años. Un premio FIPRESCI en la Semana de la Crítica del pasado Festival de Cannes y reconocimientos como el Premio Especial del Jurado del Festival de Gijón o cuatro nominaciones a los Independent Spirit Awards certifican la calidad de esta película que llega, por fin, a las salas de cine españolas.

Curtis Laforche es un hombre cuya existencia no difiere demasiado de la de cualquier otro. Vive en un pequeño pueblo de Ohio, es feliz con su esposa Samantha y su hija Hannah, una niña sorda que centra la atención de sus padres, esperanzados por la posibilidad de someter a la pequeña a una operación que le haría recuperar la audición. A pesar de las dificultades los Laforche son una familia feliz, mantienen el equilibrio y consiguen salir adelante. Las cosas se complican cuando extraños sueños y visiones apocalípticas empiezan a atormentar a Curtis, alucinaciones proféticas que se hacen cada vez más frecuentes y acaban por hacer pedazos la estabilidad familiar. Completamente perdido, incapaz de entender lo que le ocurre y temeroso de estar perdiendo la razón Curtis no puede evitar verse sobrepasado, no entiende lo que está pasando y no sabe diferenciar entre lo que es real y lo que no lo es. Take Shelter narra con eficacia el descenso a los infiernos de un hombre normal, la cotidianidad de una familia amenazada por el fantasma de lo inexplicable es retratada por Jeff Nichols de forma magistral. Buena parte de la fuerza de la película reside en su perfecto manejo de los tiempos: la cámara de Nichols se introduce en la realidad familiar de los Laforche sin incordiar pero sin perder detalle, es un testigo mudo del difícil trance a los que los protagonistas hacen frente. La naturalidad de lo cotidiano se ve interrumpida en momentos puntuales por sucesos perturbadores que descolocan por completo al espectador, que al igual que los Laforche es incapaz de entender la naturaleza de las visiones que perturban al protagonista y acaba por convertirse en cómplice de su miedo y su desazón. Las alucinaciones construyen poco a poco una atmósfera de intranquilidad y malestar que condiciona el discurrir de la historia, y a medida que el metraje avanza la realidad de la que somos testigos se vuelve más y más angustiosa. Es fundamental en la creación de este ambiente perturbador la fuerza visual de la que Nichols hace gala, apoyado en la estupenda fotografía de Adam Stone, el trabajo de ambos convierte a las imágenes en un elemento más de la narración, las emociones y las ideas llegan a nosotros a través de lo que vemos, sin necesidad de apoyarse en otros recursos narrativos.

Las piezas que componen Take Shelter encajan a la perfección dando forma a un todo completo y complejo. El equilibrio que la película logra se sustenta en un pilar maestro formado por la pareja protagonista, unos impecables Michael Shannon y Jessica Chastain -¿que deberían haberse llevado los premios de interpretación en la pasada temporada?-. Ambos se ponen en la piel de dos personajes desbordados, puestos al límite y llevan a cabo un trabajo magistral basado en la mesura y la contención; en ningún momento resultan forzados, y eso es todo un mérito teniendo en cuenta lo extremo de la situación a la que los protagonistas hacen frente. Shannon y Chastain son la cabeza visible -y Nichols, la invisible- de una película brillante y única, que se sirve de elementos sobrenaturales para bucear en los entresijos más terrenales de la existencia humana, una lúcida exploración de los miedos más cotidianos que utiliza como pretexto una situación insólita.

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