Tim Burton, la urgente necesidad de reinventarse

Estamos un poco preocupados: conocemos a un cineasta que de un tiempo a esta parte viene dando tumbos con su carrera. Sus otrora imaginativas, originales y estimulantes cintas han dado lugar a películas con poco interés, lejos del atractivo de las anteriores, algo que resulta, como poco, decepcionante. Un señor que en los noventa creó maravillas como Eduardo Manostijeras (1990), Ed Wood (1994) o Sleepy Hollow (1999) parece haberse quedado sin ideas o haber perdido el interés por arriesgar y seguir explorando nuevos horizontes artísticos. La mayoría de vosotros ya sabéis que estamos hablando de Tim Burton, un cineasta al que, que quede claro, admiramos profundamente y al que consideramos uno de los autores fundamentales para entender el cine de las últimas décadas. Precisamente por la admiración y el respeto que la obra de Burton nos merece, no podemos dejar de lamentar los pobres resultados de sus últimos trabajos.

Desde principios de los 80 Tim Burton ha dado numerosas muestras de su talento, y un buen puñado de los títulos que conforman su filmografía merecen ser considerados como referentes del cine de los últimos años. Después de trabajos tan memorables y sorprendentes como Frankenweenie (1984) o Bitelchús (1988) y tras el éxito de taquilla de su particular versión de Batman, Burton alumbró una película a la que el tiempo ha convertido en clásico, su título es Eduardo Manostijeras (1990) y su fantástica historia forma ya parte de nuestra memoria colectiva. La imaginación del cineasta siguió dando frutos durante años, prueba de ello son la fantástica Ed Wood (1994), que compitió en Cannes por la Palma de Oro, y el oscuro cuento gótico Sleepy Hollow (1999), siempre con su inseparable Johnny Depp al frente. Con algún tropiezo de por medio, como la insípida adaptación de El planeta de los simios (2001), el cine de Burton siguió brillando con el cambio de siglo. La odisea personal que es Big Fish (2003), el encanto de La novia cadáver (2005) y la divertídisima locura de Charlie y la fábrica de chocolate (2005) son buena prueba del buen estado de forma del director. Después de la notable Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (2007), los dos trabajos que Tim Burton ha realizado no han estado a la altura.

La historia de Alicia en el país de las maravillas vista a través de los ojos de Tim Burton prometía mucho, ya que el material parecía perfecto para que el director estadounidense se luciese y diese rienda suelta a su imaginación. El mundo detrás del espejo parecía encajar perfectamente con el imaginario burtoniano, pero al final, lo que pudimos ver en las pantallas de cine hace ya más de dos años, distó muy poco de cualquier otra película de Disney (productora de la película) con princesa al frente. Más allá de las extravagancias del Sombrero Loco, interpretado por un Johnny Depp más desatado que nunca, pocos rasgos del mejor Burton se podían encontrar en la cinta: ni huella de su oscuridad, de su perverso sentido del humor, o de su peculiar y trágico modo de entender el amor. Con un 3D visualmente asombroso y una correcta interpretación de la cada vez más brillante Mia Wasikowska, la Alicia en el país de las maravillas de Burton no fue otra cosa más que una gran oportunidad desaprovechada.

Sin apenas tiempo para olvidarnos del mal sabor de boca dejado por su Alicia, Burton decidió volver a ponerse manos a la obra para llevar a la gran pantalla una de sus series favoritas de la infancia, Sombras en la oscuridad (Dan Curtis, 1966-1971), sobre la vida en los años 70 del vampiro Barnabas Collins y su disfuncional prole, procedente, ni más ni menos, del s. XVIII. Para ello contaría, como no podría ser de otra forma, con su fiel Depp, al que rodeó de un estimable reparto: Michelle Pfeiffer, Eva Green, Jackie Earle Haley, Chloë Moretz… Aún así, parece ser que tanto Burton como Depp tienen claro que sus dos nombres juntos en el cartel de una película arrastra a miles de espectadores, lo que supone un éxito asegurado y, por ello, decidieron no esforzarse lo más mínimo en ofrecer un trabajo original, sorprendente y digno de ser comparado con sus grandes colaboraciones del pasado. El resultado, Sombras tenebrosas, no es más que la repetición de la misma fórmula que estos dos amigos llevan años explotando con acierto, pero que ha acusado el desgaste y la pérdida de su capacidad para sorprender con el paso de los años. Estamos seguros de que Tim Burton es todavía capaz de hacernos disfrutar con su trabajo, como lo ha hecho ya en numerosas ocasiones, pero para ello tiene que atreverse a seguir explorando en su rico y particular universo y evitar caer en la tentación de vender como novedoso algo que ya hemos visto miles de veces. No perdemos la esperanza en él, pero esperamos mucho más de un genio como Burton.

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Una respuesta a “Tim Burton, la urgente necesidad de reinventarse

  1. Creo que Tim Burton tiene un estilo muy original y siempre hace cosas muy parecidas aunque muy diferentes a la vez, siempre le mete cosas bizarras y oscuras y personajes que resaltan, yo vi en hbogo la película Ed Wood y creo que es la que más me ha gustado de las de él porque tiene de todo lo que acostumbra pero como que sin excederse y además tiene cosas algo tiernas.

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