De torpes comienzos, interesantes miniaturas y grandísimas obras maestras: ¿cómo va Venecia? (I)

Luces, cámara, alfombra roja, y acción. El pasado miércoles comenzó la Mostra de Venecia, uno de los festivales más esperados de todos los años, aun cuyo prestigio esté continuamente sujeto a un recorrido de altibajos en su historia y una casi declarada guerra en contra de su a veces insatisfactoria organización por gran parte de la prensa a la que se le designa su cobertura. La edición de este año venía marcada por la destitución de su anterior director artístico Marco Müller, y la vuelta de Alberto Barbera, que ya fue el responsable del festival durante los años 90. La más antigua cita del cine mundial -tiene siete años más que la de Cannes- presentará en la isla del Lido los dieciocho filmes que competirán por el codiciado León de Oro, que el año pasado alzó Alexander Sokurov con su Fausto. Darren Aronofsky presidía el jurado de la edición del 2011, y este año lo hace Michael Mann, que desvelará el palmarés en la ceremonia de clausura, el próximo sábado 8. Hasta tal fecha nos haremos eco de la recepción de los filmes presentados -algunos de ellos, de los más esperados del año-, de lo que dice la prensa especializada y lo que nos llega desde la ciudad italiana. ¿Cumplirá las expectativas Venecia 2012?

Los primeros títulos de mayor repercusión del festival -para bien o para mal- no optan, curiosamente, a hacerse con el máximo galardón. El miércoles tuvo lugar la ceremonia de inauguración, cuyo principal atractivo residía en el estreno deThe Reluctant Fundamentalist, de la realizadora hindú afincada en Nueva York Mira Nair. El hecho de que su nuevo trabajo fuera seleccionado para abrir el festival ya había llamado la atención, puesto que, si bien en 2001 la directora se hizo con el León de Oro por La boda del monzón sus últimos trabajos dejaban mucho que desear -véase la asombrosamente insípida Amelia (2009)-. ¿Es su nuevo film uno con el que olvidarse de anteriores batacazos? La prensa no parece de acuerdo. Ejemplo de ello es lo que Toni García cuenta en El País: “se confirma que la magia de la realizadora –la de sus primeros trabajos- ha sido desintegrada por su nula capacidad narrativa (…) huele a cuento chino, a impostado, a falso”. La prensa no ha dudado en tildar su moraleja post-11S sobre la supuesta amenaza de Oriente Medio sobre el mundo occidental como “obvia”, y la mayoría de veces, “torpe”. Al día siguiente, fue The Iceman, de Ariel Vromen, la película que más ruido hizo, gracias, sobre todo, a la interpretación protagonista del siempre asombroso Michael Shannon, y la agradable vuelta de la mejor Winona Ryder. Pero tampoco optaba al León de Oro: las primeras competidoras estrenadas fueron Superstar, de Xavier Giannoli, y Betrayal, de Kirill Serebrennikov. La primera narra el fulgurante e irracional ascenso a la fama de un vigilante de seguridad, desde el punto de vista de la falta de lógica de la sociedad actual, de la que, sin embargo, Luis Martínez explica en El Mundo que “simplemente se limita a seguir el paso con gesto cansino a una buena idea que hubiera necesitado mucho más para trascender el terreno de lo obvio. ¿Nos lo esperábamos? Y mientras, la segunda, que versa sobre los peligros de la traición y el adulterio, parece apuntar algo más alto, regodeándose en su desconcertante naturaleza: Martínez cuenta que en ella “el realizador juega a buscar el momento justo en el que la venganza, el miedo y el dolor de la carne paralizan el ritmo cardiaco” y “el exceso de autoindulgencia, el esteticismo cargante y la absoluta falta de piedad con el espectador acaban por exigir una rendición sin condiciones”.

El segundo día traía, si no platos fuertes, algunos de los entrantes que prometían ser de lo más memorable de esta edición del festival. Entre la entrega del premio honorífico a Spike Lee, que estrenó su documental sobre Michael Jackson Bad 25, se presentaron dos competidoras más. La primera, At Any Price, cuarta película del norteamericano de ascendencia iraní Ramin Bahrani, aclamado habitual de la cita italiana, y que supone la segunda incursión de la estrella de las adolescentes Zac Efron en un festival de cine de clase A (tras la prácticamente vilipendiada The Paperboy en la reciente edición de Cannes). Su historia sobre un piloto de coches que se ve obligado a volver al rural con su familia parece haber dejado buen sabor de boca, aunque no sea para tirar cohetes: Sergi Sánchez la describe en La Razón como “una pieza de pura americana (…) narrada con la sensibilidad que Bahrani había demostrado ya en Un café en cualquier esquina y Goodbye Solo, valiosas miniaturas sobre la soledad urbana que aquí se transforma en amargura por los sueños no cumplidos en una América profunda que ha perdido el sentimiento de comunidad en aras de una competitividad impuesta por la crisis global.” Y en la otra cara del día, el siempre provocador Ulrich Seidl volvió con la segunda parte de su trilogía, Paradise: Faith. Tras Paradise: Love (que estrenó en la reciente edición de Cannes) el austriaco estudia esta vez los límites de una devota y fanática mujer cristiana que se reúne con su marido musulmán y parapléjico. Si cada estreno de Seidl suscita casi insultos por parte de los críticos más conservadores y elogios por parte de los que les llevan la contraria, este no es menos: mientras Oti R. Marchante cuenta de ella en ABC que “ofrece una visión (de la fe) con la altura intelectual de una despedida de soltero (…) y sus habituales y notables ganas de que hablen de lo descarnado de su cine”, Oliver Lyttelton la califica en The Playlist como “un examen sobre el sexo y la religión de una diversión y ternura que desarma”. Seidl ya se llevó un Gran Premio del Jurado en Venecia 2001, así que…

Pero el gran momento llegó al tercer día. Y no solo el gran momento del festival, sino que uno de los momentos del cine del 2012. The Master, la más que esperada cinta de uno de los autores más reconocidos del panorama actual, Paul Thomas Anderson, desembarcó en el Lido de la mano de unos desaliñados Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman, protagonistas de la cinta, que protagonizaron una polémica conferencia de prensa. Pero el cine estaba ahí. The Master, que ya se había visto en algunas proyecciones sorpresa a lo largo de EEUU, comenzaba su puesta de largo, y las reacciones fueron, desde un principio, pasmadas, y pasmosas. Según ellas, algo queda bastante claro: la prensa asistente a la proyección salió de la sala aturdida, sorprendida, pensativa, cautivada… Todd McCarthy dice firmemente en The Hollywood Reporter que “The Master es visiblemente magistral, así como fascinante y desconcertante, con un argumento que persistirá en el tiempo mientras el público la vea y hable de ella una vez sume y complete el todo que forman sus brillantes piezas”. Luis Martínez sentencia en El Mundo que “es, digámoslo ya, una obra de una belleza, profundidad y sentido pocas veces contemplada (…) sin duda, la película que pretende ser: una obra maestra de ese raro invento llamado cine.” Y, sin más, Xan Brooks decreta en The Guardian que “si alguna vez existe una película que haga que el cojo camine y el ciego vea, esa puede ser The Master“. Si las expectativas que estaban puestas en lo nuevo de Anderson eran enormes, su recepción ha sido inmejorable: si acaso se le achaca únicamente cierta falta de rumbo en su argumento, la historia parecida a la de la creación de la Cienciología, retratada extraordinariamente de una manera íntima y grandilocuente, expansiva y autoconsciente, ha encandilado en Venecia. ¿León de Oro? ¿Obra para los anales de la historia? Claro está, The Master y los ríos de tinta que ha hecho correr han eclipsado la otra película a competición de la jornada, É stato il figlio (The Son Did It), ópera prima en solitario del montador y director Daniele Ciprì, que no ha gustado especialmente: la prensa se ha hecho eco de los incontables clichés del cine italiano que se cuentan en su metraje, en el que apenas sobresale el trabajo del protagonista Toni Servillo. El festival, es, de momento, de Paul Thomas Anderson. ¿Lo será hasta el final?

(Seguimos recogiendo las recepciones del resto de los filmes que optan al León de Oro en siguientes entregas.)

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