Sexo, violencia y nouvelle vague: Kôji Wakamatsu

Con más de 100 películas firmadas en 49 años de carrera -lo cual nos sale a una proporción película/año bastante, bastante elevada-, desapareció la semana pasada, a los 76 años de vida, el cineasta japonés Kôji Wakamatsu. Calificado como el director más importante en emerger del pinku eiga, la corriente de producciones eróticas de bajo presupuesto que nació en el Japón de los años 60, su obra, que seguía aumentando en la actualidad, hizo cierta huella en la cinematografía japonesa. La violencia, el sexo y la crítica política se erigieron como elementos básicos de sus creaciones, en las que los combinó con el innovador estilo narrativo de lo que por aquellos años nacía tanto a un lado del mundo, en Francia, como en su Japón natal, la nouvelle vague. Según sus propias palabras, “todas mis películas tratan el mismo elemento primario: la lucha contra el autoritarismo, el odio individual y la venganza en contra de la autoridad y la represión. Ese odio y esa venganza explotan en lujuria y violencia”. En su personal obra arroja al espectador esa violencia y esa lujuria de manera incluso desagradable, por lo que su propuesta ha sido desplazada tanto por el gran público como por el más especializado. De su autoría destacan títulos como Secrets Behind The Wall (1965), The Embryo Hunts in Secret (1966), Go, Go, Second Time Virgin (1969) o Ecstacy of the Angels (1972), y la producción de la polémica e importante El imperio de los sentidos (1976, Nagisa Oshima). Nosotros ponemos nuestro granito de arena en el homenaje a este cineasta hablando de dos de sus películas más representativas.

Go, Go, Second Time Virgin (1969)
Go, Go, Second Time Virgin recoge en su corta duración -apenas una hora- buena parte de los preceptos de la obra de Wakamatsu. En ella nos cuenta la historia de una adolescente a la que viola una pandilla en la terraza de un edificio, mientras un chico tímido mira la escena en silencio, y a quien, al día siguiente, la chica pide que la mate. Con esta excusa, el cineasta firma una elegía nihilista en la que la muerte va de la mano de la iniciación adolescente, el primer amor, la voluntad individual, la perversión sexual, la venganza… Go, Go, Second Time Virgin se salpica al espectador con unas cuantas escenas duras, pero la estructura del conjunto se entrelaza con una coherencia poética que suaviza el resultado haciendo de él una atractiva revisión del cine. Sus aciertos artísticos se mueven entre los logros técnicos y estilísticos de grandes títulos de la nouvelle vague –hay ecos de Godard y Resnais en ellos-, sus referencias al manga y el anime, el estimulante uso del color y el blanco y negro e incluso el de la música jazz.

Ecstacy of The Angels (1972)
En Ecstacy of The Angels, el cineasta vuelve sobre sus parámetros creativos para firmar una obra más política, más reivindicativa y más comprometida. Todo ello, claro está, sin traicionar su estilo. La película se centra en las acciones de un movimiento revolucionario, El Año, formado por jóvenes sin nombre, cuyas diferentes jerarquías adquieren los de las estaciones, los meses y los días de la semana. Jugando de esta manera al espectador, se forja una fiera lucha entre Octubre, a las órdenes de Otoño, tras asaltar un depósito de armamento americano, y Febrero, a las de Invierno. Esta es la excusa que tiene Wakamatsu para representar la anarquía, entre valientes escenas de sexo y ataques violentos, para facturar una subversiva visión de la sociedad. Ecstacy of The Angels es más hermética, más atroz y revulsiva, y por ende, más controvertida: su estilo continúa a sus predecesoras, y lo lleva a los límites, utilizando el color para enfatizar las escenas de sexo y explosiones, y seguir así el camino de la incomodidad.

Pero en los últimos años, Wakamatsu no había dejado de ser prolífico. Su Caterpillar (2010), sobre un soldado que regresa a su mujer tras haber sido lisiado brutalmente en la Segunda Guerra Chino-Japonesa, compitió por el Oso de Oro berlinés, consiguiendo el premio a mejor actriz para su protagonista, Shinobu Terajima. Y, sin ir más lejos, las últimas películas que el director ha podido firmar han sido 11.25: The Day He Chose His Own Fate, sobre los últimos días del escritor Yukio Mishima en un grupo militar que luchaba por los valores tradicionales japoneses, y The Millennial Rapture, ambas competidoras este año en las secciones paralelas de Cannes y Venecia, respectivamente.

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