Subiendo a la superficie

Joe Dunthorne es un joven novelista británico que consiguió la admiración de la crítica con su primera novela, que empezó a escribir mientras se especializaba en escritura creativa en la universidad. Richard Ayoade es un joven cómico británico conocido hasta ahora por su papel en The IT Crowd (Los informáticos), la aclamada sitcom emitida por la inglesa Channel 4. Craig Roberts y Yasmin Paige son dos jóvenes intérpretes debutantes en el cine, que ya habían sido vistos en la pequeña pantalla británica y que ya empiezan a labrarse una respetable carrera -en el caso de Roberts, participaría después en Jane Eyre (Cary Fukunaga, 2011) y Luces rojas (Rodrigo Cortés, 2012)-. Alex Turner es el joven sobre el que cae buena parte del peso de los Arctic Monkeys, la exitosa formación inglesa que revisionó el rock inglés y se erigió como unas de las vacas sagradas del indie. Dunthorne, Ayoade, Roberts, Paige y Turner son, juntos, Submarine. La ópera prima de Ayoade adapta la novela homónima de Dunthorne, que interpretan Roberts y Paige, y a la que pone música Turner. Son una troupe de talentos -sí, ya lo hemos dicho- jóvenes e ingleses, que trabajan en conjunto para entregar una propuesta fresca, dinámica, sustanciosa y cautivadora. Submarine es la historia de Oliver, un peculiar chico de 15 años que lidia en plena y hostil adolescencia con el aparente final del amor de sus padres y el comienzo de su propio romance, con una chica de su edad y su colegio, Jordana. La película es el refugio que crea el cómico convertido en director a través de los ojos de Oliver, a mediados de los años 80, entre música, imágenes en Super8, tweed y fuegos artificiales.

Antes de lanzarse al largometraje, Richard Ayoade no era extraño a estar detrás de la cámara, ni a moverse en el mundo de la música indie. Vampire Weekend, Yeah Yeah Yeahs, Super Furry Animals, y las dos bandas de Alex Turner, Arctic Monkeys y The Last Shadow Puppets, habían confiado en él para dirigir sus vídeos musicales (Oxford Comma, Heads Will Roll, Run Away, Fluorescent Adolescent y My Mistakes Were Made For You, por ejemplo, y respectivamente). En ellos ya se aprecia el estilo que Ayoade demostraría en Submarine más adelante: un gusto por los juegos de luces y colores, una marcada aura nostálgica y una gran predilección narrativa por la música. En su puesta de largo, todo esto está presente -especialmente esa sensación musical, con la estupenda banda sonora que firma Turner-, y lo impregna de la melancolía que emana de las miradas de Oliver y Jordana, y de sus ansias de subir a la superficie con ese submarino en el que se resguardan. La visión tragicómica y estilizada, a la vez sencilla y excéntrica, de Submarine remite inequívocamente a la obra de Wes Anderson, aunque no por ello deje de buscar más atrás en la historia del cine. La nouvelle vague de François Truffaut y el free cinema de Lindsay Anderson están en el resultado final de la cinta, lo que hace que consiga mucho más que la etiqueta que siempre ronda a este tipo de propuestas: la de película cool de la temporada. Ayoade hace lo que hace, y lo hace bien, y todo apunta a que su trabajo no es flor de un día: ya está en posproducción –Submarine es del 2010- su segunda película, coescrita junto al hermano de Harmony Korine (Gummo, 1997, Spring Breakers, 2012), Avi Korine, The Double, adaptación cómica de la novela homónima de Dostoyevski, con Mia Wasikowska y Jesse Eisenberg como protagonistas.

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