Un diario

Mapa se abre con un cortometraje, con una película dentro de una película. La pieza es Límites: 1ª persona, y es el comienzo del viaje que recorrió su cartografía temporal y emocional, y de todo lo que se nos enseña en la pantalla a través de él. Límites: 1ª persona, la pieza realizada hace tres años, en el 2009, es la primera frase, la primera confesión del diario de León Siminiani. En ella, el director, en primera persona, como reza el título, reflexiona sobre el fracaso de su vida sentimental tras un viaje al desierto, y lo hace a partir del montaje realizado con las imágenes grabadas en él. Mapa, pues, empieza ahí, aunque, en realidad, no empiece ahí. El director donostiarra León Siminiani firma su esperada ópera prima, que preparó durante años, y que finalmente se ha lanzado en el reciente Festival de Sevilla, comenzando así su recorrido por los certámenes de toda la península. La película, que espera pacientemente su llegada a las salas el año que viene, ha demostrado ser uno de los títulos de la temporada cinematográfica española. ¿Por qué? Mapa no solo supone el salto al largo de un galardonado cortometrajista (entre sus obras de más repercusión se cuentan Ludoterapia, 2006, o El premio, 2010), sino que abre el cine nacional a un modo de hacer películas nada usual por estos lares: el documental personal, la ficción autorreferente. Llámese como se quiera. La obra de Siminiani es, en sus palabras, “una película-diario”, un concepto que, ciertamente, se acerca a definir su razón de ser.

Mapa es un cuaderno de bitácora de un viaje, tanto físico como vital, que el personaje principal -el propio director, que nos presta su mirada para asistir a tal trayecto- emprende tras el fin de su relación con su compañera que vimos en el corto que da el pistoletazo de salida al film. Siminiani viaja a la India, busca paisajes, personas y experiencias, y se busca a sí mismo, en el país del subcontinente asiático, uno de los estados de mayor efervescencia humana y espritual del planeta. Y Siminiani encuentra, tanto allí como de vuelta a España, cosas. El recorrido por donde se nos hace viajar en Mapa es tortuoso. Siminiani reflexiona, se hace preguntas, piensa, recuerda, encuentra conexiones, imagina, lucha y discute consigo mismo (“el otro” y yo), hace frente a las inclemencias, decide, se equivoca, busca un destino. El director firma un juego portentoso de imaginación y montaje. Según seguimos su camino, nos encontramos con que no son sus cuestiones identitarias, ni su anhelo vital, ni sus preguntas existenciales las que lo mueven. Su vida sentimental, el amor y el desamor, es el verdadero motor que impulsa el vehículo. Hay un amor añorado y finalmente perdido -el que profesa por la que conoceremos como Luna-, que da cuerpo al diario, que llena sus páginas de apuntes, imágenes y canciones: vemos el viaje a la India de Pasolini y Alberto Moravia, sentimos a Truffaut, y escuchamos a Matthew Sweet y a Queen. El amor y su extravío, su búsqueda y su encuentro, dibujan Mapa, que se entiende como una catarsis personal del director, y uno de los primeros pasos sobre un sugerente camino en el cine documental. El film, de momento, no ha podido tener mejor recepción: se ha llevado el premio a mejor documental (ex-aequo con Leviathan, Lucien Castaing-Taylor y Verena Paravel, 2011) en Sevilla, y a mejor ópera prima en el reciente festival REC’12 de Tarragona. El estreno en cines, el próximo enero.

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