Empieza Málaga 2013: cinco motivos para no olvidarse del festival

Veamos. El Festival de Málaga es desde hace ya dieciséis años, dicen, el escaparate del cine español, el certamen en donde se puede ver por primera vez buena parte de lo que nutrirá la temporada cinematográfica patria, y otro tanto de lo que aparecerá en los Premios Goya. Del certamen han salido premiados Cesc Gay o el recientemente fallecido José Luis Borau, Joaquín Oristrell (precisamente, el presidente del jurado de esta edición), Pablo Berger (antes de su fenómeno Blancanieves) o Gracia Querejeta, Gerardo Herrero, Daniel Sánchez-Arévalo o David Trueba, Manuel Gutiérrez Aragón o Mar Coll, o, más recientemente, Patricia Ferreira o Paco León. Este año se verá lo nuevo de algunos importantes directores de dentro de nuestras fronteras, y otro puñado de cintas que pueden fijar las atenciones de más de uno -o alejarlas, se verá La mula, la adaptación de la novela de Juan Eslava Galán sobre la Guerra Civil que Michael Radford abandonó antes de finalizarse-. Sin embargo, se echa en falta en la cita andaluza mayor vocación de, lo que al fin y al cabo, debería ser un festival: un lugar en el que celebrar y encontrar nuevos e interesantes cines, con los que establecer una relación entre el espectador y el cine que no viene patrocinado por las cadenas de televisión, y con los que afianzar su importancia en el panorama. Por ejemplo: Los ilusos, de Jonás Trueba, se estrena mañana mismo en Filmin; no hay ni rastro del cine que nace desde los márgenes para colocarse en lo más alto (Carlos Vermut, Carlo Padial o León Siminiani mediante), ni de otras cintas que viven a través de proyecciones especiales en cinetecas (podríamos enumerar unas cuantas). El festival tendrá lugar desde hoy hasta el día 27, y elegimos un puñado de títulos que nos pueden interesar:

Ayer_no_termina_nunca_-2094Ayer no termina nunca, de Isabel Coixet
Uno de los títulos patrios del año es, sin duda, el que nos devuelve a Isabel Coixet. Tras haber pasado por la reciente edición de la Berlinale, la cineasta catalana vuelve a entregarnos una de sus ficciones y esta vez, entendámonos, más coixetiana que nunca. Con Ayer no termina nunca nos introduce en la historia de una pareja que se reencuentra, en el año 2017, en una España hundida por la crisis, tras cinco años sin verse. El motivo de su separación: haber perdido a su hijo debido a una negligencia hospitalaria fruto de los recortes. La pareja será la formada por Candela Peña y Javier Cámara, y, los problemas, los obvios, y la consecuente y desoladora pérdida de rumbo. A su paso por la cita teutona, muchos dijeron que estábamos ante la película más desnudada de la directora, más pura, y por tanto, más intensa: la polarización de reacciones está más que asegurada. Tanto como su compromiso sociopolítico, que tan a la vista está en sus documentales y tan poco se había vislumbrado, hasta ahora, en sus ficciones.

aron-piper-y-maribel-verdu-en-un-fotograma-de-15-anos-y-un-dia-680x45315 años y un día, de Gracia Querejeta
Gracia Querejeta es también uno de los nombres femeninos con más proyección de nuestra cinematografía, habiendo conseguido con sus cinco (pronto, seis) filmes reconocimientos en festivales como el de San Sebastián, o el mismo que nos ocupa. Desde Cuando vuelvas a mi lado (1999) hasta la más reciente Siete mesas de billar francés (2007), Querejeta ha sido también un peso fuerte en cada edición de los Goya. Este año puede volver a repetir jugada con 15 años y un día, en la que se reunirá con Maribel Verdú -quien ganó gracias a la cinta del 2007 su primer Goya- para narrar la problemática relación entre una madre y su conflictivo hijo adolescente, al que enviará a vivir con su abuelo (Tito Valverde), un veterano de la Guerra de Bosnia. La hija del productor Elías Querejeta ha demostrado hasta ahora su tiento y sutileza para el retrato de los conflictos emocionales y las intimidades, por lo que su nuevo film puede volver a ser un fuerte contendiente de la próxima temporada de premios.

tlasmujerestntfestivalTodas las mujeres, de Mariano Barroso
El cineasta Mariano Barroso, cuya formación académica osciló entre la dirección teatral en Madrid y la cinematográfica en el mismo Instituto Sundance, es un veterano del cine español. Desde que en 1993 se llevara un Goya a mejor dirección novel por su ópera prima Mi hermano del alma (1993), se ha movido de una manera algo irregular entre el thriller y el drama, llegando a colar una película en la competición por el Oso de Oro en Berlín, Éxtasis (1996), consiguiendo gran repercusión con Los lobos de Washington (1996) -escrita por el Juan Cavestany de Dispongo de barcos (2010) o El señor (2012)- o apareciendo en el palmarés malagueño con Hormigas en la boca (2005). Todas las mujeres nació en 2010 como una serie para la cadena TNT, y como el retrato de un veterinario madrileño (Eduard Fernández) en su apartamento y a través de las mujeres que han significado algo en su vida. La serie, recibida con amables críticas, vuelve ahora en forma de largometraje, como una de las citas importantes fuera de la competición del certamen.

somos-gente-honradaLos debutantes
Cada año, buena parte de las sorpresas vienen de la mano de los talentos debutantes, los que consiguen colar su ópera prima en la sección oficial del festival. Este año hay algún título que ya ha fijado más de una mirada, ya sea por las expectativas que se han generado en torno a ella o porque promete descubrir a responsables que hasta ahora no habían tenido la oportunidad de darse a conocer. Entre ellos, cabe destacar títulos como la comedia dramática gallego-catalana plagada de caras televisivas (Paco Tous, Miguel de Lira, Unax Ugalde…) Somos gente honrada, el debut en el largo de Alejandro Marzoa, que ya había realizado junto a Miguel Ángel Blanca la interesante Your Lost Memories (que se puede ver en el Atlántida Film Fest); el thriller psicológico ¿y paternofilial? protagonizado por José Coronado, Hijo de Caín, de Jesús Monllaó Plana, o incluso algún otro que no está, de momento, en el radar de mucha gente, como las más románticas Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen o El amor no es lo que era, de Gabriel Ochoa.

g32lqaKhLas premieres (gastronómicas)
Fuera de la competición oficial también se encuentran algunos títulos que, por lo menos, parecen a priori más jugosos que los que los rodean. Y dos de ellas tienen algo en común: nos abren el apetito (en sentido literal). El barcelonés Roger Gual, que se llevó nada menos que tres premios en el certamen con su ópera prima junto a J.D. Wallovits, Smoking Room (2002), vuelve ahora con Menú degustación, una comedia dramática de reparto internacional (volveremos a ver Jan Cornet tras el éxito de La piel que habito junto a Marta Torné, Santi Millán, Fionnula Flanagan o Stephen Rea, entre otros) y localización en uno de los mejores restaurantes del mundo en la Costa Brava, que viene con el sello de Zentropa Spain (sí, la división española de la productora de Lars Von Trier). Y, por otra parte, el incondicional Ventura Pons presenta Una merienda en Ginebra, sobre la importante autora catalana Mercè Rodoreda y su estancia en la ciudad suiza durante el final del franquismo.

Entre los otros títulos del festival, estarán algunos como Combustión, lo nuevo de Daniel Calparsoro, Diamantes negros, de Miguel Alcantud, o, en la sección ZonaZine, Ilusión, de Daniel Castro. Podéis encontrar toda la selección del certamen aquí.

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