De estrellas deslumbrantes, exploraciones metafísicas y adolescentes desorientados: ¿cómo va Cannes? (I)

'The Great Gatsby' Photocall - The 66th Annual Cannes Film FestivalYa está aquí. Parece mentira, pero hace ya un año que Michael Haneke se llevaba su segunda Palma de Oro por Amor. Doce meses después, Cannes vuelve a convertirse en la capital mundial del cine y en su alfombra roja ya se dejan ver las estrellas más deslumbrantes y los cineastas más arriesgados y estimulantes. El festival de festivales es capaz de combinar como ninguna otra cita cinematográfica eso que llaman glamour con el más inspirado e interesante cine de autor de nuestros tiempos. La gala de apertura del certamen fue una fiesta por todo lo alto, y lo que la ocasión demandaba era una superproducción plagada de grandes nombres del star system que consiguiese llamar la atención del mundo entero. La elegida fue El gran Gatsby, la peculiar adaptación del clásico literario de Francis Scott Fitzgerald a cargo de Baz Luhrmann, probablemente el director más kitsch e iconoclasta del Hollywood actual. Leonardo DiCaprio, Carey Mulligan y Tobey Maguire son la cara visible de una película que, aunque no compite por la codiciada Palma de Oro, ha conseguido llamar la atención. ¿Pero lo ha hecho para bien o para mal? Echemos un vistazo a lo que han dicho los críticos desplazados a la Croisette para hacernos una idea. Las opiniones parecen ir en la misma dirección, los expertos coinciden en señalar la falta de espíritu y el exceso de revoluciones que Luhrmann imprime a la historia creada por Fitzgerald. Así, Carlos Reviriego dice en El Cultural que los “arrebatos de ingenio invaden la película, se apropian de ella. Pero no son más que gags visuales. Meras travesuras. No penetran en el corazón del drama. Cuando alcanzamos su momento climático, éste se ha cobrado la factura de unos personajes incapaces de llevar y sostener la acción  porque la acción está en los fuegos artificiales y las copas de champán. Y en las cámaras flotantes”. En la misma línea va Oti Rodríguez Marchante en su reseña para ABC al señalar que “el problema no es de personajes, ni de actores, sino, a mi modo de ver, de que el drama, el romance, el espíritu…, todo eso, se lo merienda el aparato de Baz Luhrmann”. La película inaugural ha conseguido dos cosas que no le vienen mal al festival, atraer la atención de los fans de las estrellas y sembrar la polémica entre los críticos.

336316_571922796161994_1168318902_oLas secciones paralelas también han tenido sus propias cintas de apertura, estas han hecho menos ruido pero también han dado que hablar a los expertos. Para dar el pistoletazo de salida a la Un certain regard el certamen ha elegido a Sofia Coppola y su historia de ladrones adolescentes que lleva por título The Bling Ring. Peter Bradshaw dice en The Guardian que lo nuevo de la Coppola es “una interesante sorpresa. Hay algo en su imparcial aproximación que es inesperadamente apropiado y efectivo. Esto permite una aproximación cercana y personal a la historia y sus personajes que la ironía convencional no podría conseguir”. No se muestra tan satisfecho Luis Martínez en El Mundo, en su opinión “el arranque de la película no podía ser más seductor, intrigante incluso y, por supuesto, divertido (…) Lástima que la película se quede sin ideas tan pronto (…) Pasado un tiempo, la cinta se agota en su propia ocurrencia incapaz de hacer avanzar a los personajes”. Más contento con lo último de la directora estadounidense parece Robbie Collins en The Telegraph: “Todo se pone en su lugar para el buen resultado final: el aspecto visual, las interpretaciones, la ruidosa banda sonora, el malicioso flirteo de Coppola entre una definitiva falta de compromiso y una especie de moralidad concreta”.

La otra gran sección de Cannes es la Quincena de Realizadores, y aquí el honor de abrir ha recaído en el israelí Ari Folman, que tras la exitosa Vals con Bashir, se atreve a mezclar animación y acción real en The Congress, para lo que ha contado con la colaboración de nombres como Robin Wright Penn, Paul Giamatti o Harvey Keitel. El resultado final parece un tanto confuso a juicio de lo que Jessica Kiang cuenta en The Playlist: “A pesar de lo desordenada y convulsa, a pesar de lo sobrescrito y atiborrado y recocinado que está todo, es ciertamente una película única y ofrece más valentía y más riesgo del que se puede esperar de cualquier otra película en Cannes”. Una opinión parecida es la que desarrolla Xan Brooks en su reseña para The Guardian: “A veces las reflexiones metafísicas se pasan de la raya y se sumergen en cuestiones ásperas, sin embargo hay suficiente ambición y excentricidad para que el viaje nunca pierda el interés”.

Las películas inaugurales de las distintas secciones parecen dejar bastante alto el listón de esta nueva edición de Cannes pero, lo que realmente nos interesa, es la competición oficial. De momento se han visto solo dos películas con opciones de hacerse con la Palma de Oro. La primera, la mexicana Heli, lleva la firma de Amat Escalante, un joven director que ya ha pasado con anteriores trabajos por las secciones paralelas del certamen francés. Su último trabajo se sumerge de lleno en la podredumbre que asola ciertas regiones mexicanas Escalante-provoca-reacciones-encontradas-en-Cannes-por-la-violencia-de-Heli-400x278por culpa del tráfico de drogas y la corrupción de las autoridades. La crítica ha encontrado aciertos en la propuesta del realizador pero también ciertas carencias. Así Scott Foundas dice de la película que “aunque no falta sinceridad en el deseo del cineasta de plasmar el caos forjado en su país por la probeza y el conflicto de las drogas, mucho de lo que Heli quiere transmitir parece obvio y/o agotado por una serie de trabajos recientes acerca del mismo tema”. Stephen Dalton tira de comparaciones en su crítica para The Hollywood Reporter al decir lo siguiente: “Este descenso al salvajismo más cotidiano se desarrolla en gran parte en tiempo real, con una inexpresividad que hace el conjunto todavía más inquietante. Lo que vemos nos recuerda menos a Bresson o a Reygadas que al Michael Haneke de Funny Games“.

jeuneetjolieEn la casa, el anterior trabajo de François Ozon le valió la Concha de Oro en San Sebastián, menos de un año después el director francés vuelve a un festival de primera línea con la segunda de las cintas a competición, Jeune et jolie, para intentar revalidar el éxito. La historia de una joven que decide prostituirse de forma voluntaria parece haber gustado a Luis Martínez que en El Mundo escribe: “La propuesta híbrida de Ozon, entre la tragicomedia, la crueldad y el esteticismo casi pornográfico, sirve igual para desentrañar las claves ocultas y prohibidas del despertar del deseo como para cuestionarse el sentido de casi todo. Forzadamente desestructurada, la película está ahí para despistar, buscar registros nuevos, llamar la atención”. David Rooney no escatima en elogios para el trabajo de Ozon y destaca el trabajo de su joven protagonista, “la última película de Ozon es a la vez psicológicamente inquisitiva e infaliblemente elegante en su nada prejuiciosa moderación, impulsada por la subyugante interpretación de la incandescente Marine Vacth”.

(Seguimos recogiendo las recepciones de los filmes del festival en las siguientes entregas.)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s