De odiseas espaciales, desiertos inmensos y dolorosos patinazos: ¿cómo va Venecia? (I)

El Festival de Venecia ya está en marcha, aunque últimamente lo puramente cinematográfico se ha visto eclipsado por las polémicas en torno a la mala organización del evento, lo cierto es que el buen cine sigue teniendo su hueco entre los canales de la icónica ciudad italiana. En los primeros días del certamen se han podido ver varios títulos que han dado bastante que hablar pero, según lo que han dicho los expertos desplazados el lugar, todavía no se ha dado a conocer ninguna gran obra maestra. Lo más cercano a eso ha sido la película encargada de abrir el festival, la muy anticipada Gravity, el proyecto espacial que Alfonso Cuarón llevaba años gestando y que cuenta con Sandra Bullock y George Clooney como cabezas visibles. La acogida del film ha sido muy positiva, apenas se ha dicho nada malo acerca de ella, pero son muchos los que coinciden al apuntar que la grandiosidad visual y técnica de la cinta se ve un tanto lastrada por la simplicidad de su argumento. La crítica de Justin Chang para Variety no escatima en halagos para la última obra de Cuarón en todos los aspectos y presta especial atención al buen trabajo de su protagonista femenina: “Bullock encarna el papel con seria dignidad y evidencia las cicatrices pasadas de su personaje con sensibilidad y tacto (…). En una interpretación que demanda extraordinarios esfuerzos físicos, la actriz permanece completamente presente a nivel emocional, proyectando una atrayente mezcla de vulnerabilidad, inteligencia y determinación”. Gravity también ha conseguido conquistar a Luis Martínez que escribía en El Mundo: “De repente, la superficie de la pantalla se transforma en un animal extraño y herido que se diría que respira, se mueve y hasta sangra. Pocas veces el 3D está más justificado; en pocas ocasiones con anterioridad el cine adquiere de forma tan precisa la categoría de viaje”. Aunque Martínez también encuentra sus inconvenientes en el resultado final: “El problema es la falta de rigor. La radicalidad del planteamiento inicial pronto es abandonada por culpa de las exigencias más acomodaticias del cine, digamos, comercial. Manido, sería más justo”. Con defectos o sin ellos, lo que nos ha llegado hasta el momento de Gravity nos deja claro que estamos ante uno de los títulos del año al que habrá que tener muy en cuenta de cara a la temporada de premios.

john-curran-mia-wasikowskaTras una más que notable inauguración llegó el momento de dar el pistoletazo de salida a la competición y el encargado de hacerlo fue el australiano John Curran, que en Tracks se lleva a Mia Wasikowska a una complicada travesía a través del desierto en compañía de su perro y una manada de camellos. Otra vez algo similar a lo que ha ocurrido con Gravity, por lo general buenas críticas que encuentran algún fallo en el conjunto pero que coinciden al destacar el magnífico trabajo de su protagonista, en este caso Wasikowska. Así Oliver Lyttelton dice en The Playlist: “Es un film bien parecido, con una formidable interpretación principal, aunque no llega a ser un triunfo sin reservas”. Algo parecido dice Xan Brooks en The Guardian, que destaca la belleza visual del film aunque le achaca cierta falta de rumbo: “Curran dirige con una lánguida y brillante elegancia. (…) Pero Tracks, mientras tanto, sale a caminar sin brújula, sin mucho más propósito que disfrutar de las vistas. El relato da rodeos perezosamente y sin final”.

Reparto de Via Castellana Bandiera con su directoraParecía que todo iba bien en el Lido venciano, hasta que llegó la primera película local a concurso. Via Castellana Bandiera (A Street in Palermo) es la historia de un enfrentamiento, el de dos conductoras que se encuentran cara a cara con sus coches en una calle estrecha de Palermo y que se muestran intransigentes a la hora de dar marcha atrás y dejar paso a la otra. Lo que parece una premisa interesante ha resultado ser, según lo que hemos podido leer, un estrepitoso fracaso. En su crónica para Caimán Cuadernos de Cine, Jaime Pena nos cuenta esto: “Esta ópera prima de Emma Dante podría haber dado lugar a una buena comedia en los tiempos gloriosos de la comedia italiana. Hoy es otra cosa que no se sabe muy bien qué. Bueno, sí, una metáfora de la sociedad contemporánea, quizás, y de ahí que Dante vaya ensanchando la calle, convertida al final de la película en casi una avenida sin que las respectivas conductoras se percaten de ello. Para este tipo de moralejas hubiese bastado con un cortometraje”. Tampoco muestra piedad en su opinión acerca de la película Deborah Young en su crítica para The Hollywood Reporter: “Aunque puede que algunos fans extranjeros de las películas de autor italianas disfruten de hora y media de jerga local en una localización colorida, un desafortunado daño colateral de la cruel descripción que la película hace de los autóctonos es reforzar esterotipos que describen a los sicilianos como brutos con barba capaces de vender a su abuela por conseguir dinero”.

Hoy las proyecciones han seguido su ritmo y el primero en descubrir sus cartas ha sido el alemán Philip Gröning con Die frau des polizisten (The Police Officer’s Wife), una película que dura casi tres horas y que se centra en el día a día de una familia en la que la violencia asoma poco a poco. Aunque algunos coinciden al destacar el buen hacer a nivel formal de su director, que también se encarga de la fotografía, son muchos los que apuntan a que el exceso descriptivo hace que la empatía con los personajes sea prácticamente inexistente y que sea complicado mantener la atención durante su larga duración. Así las palabras de Dan Fainaru para Screen Daily sirven como muestra de lo que se ha dicho acerca de la película en cuestión: “El guion se abstiene intencionalmente de ofrecer alguna explicación psicológica o social 2013-08-30t150054z705110824gm1e98u1rud01rtrmadp3italya lo que ocurre, se limita a capturar la tragedia tal y como es (…). La división en capítulos aliena al espectador, recordándole constantemente que está observando y no participando, en lo que ocurre en la pantalla”.  Menos árido resultó el último trabajo de David Gordon Green, Joe es la historia de una extraña alianza entre un exconvicto y un adolescente en problemas, interpretados por Nicolas Cage y Tye Sheridan, que se la juegan para que hacer que las cosas cambien definitivamente en sus vidas. Aunque sin grandes alabanzas la película ha encontrado a sus defensores y entre ellos está Oliver Lyttleton que en The Playlist cuenta: “Joe no ofrece nada revolucionario, pero es una buena historia muy bien contada. Da la sensación de tener un poco de todos los trabajos de Gordon Green hasta la fecha, y por eso es una satisfactoria culminación de la carrera del cineasta hasta el momento”.

Apenas llevamos tres días de festival y ya hay unas cuantas películas que han dado que hablar, a la espera de la gran joya oculta entre las competidoras seguiremos recogiendo lo que dicen los afortunados que disfrutan sentados en las butacas de la Sala Grande del gran cine que Venecia ofrece.

(Seguimos recogiendo las recepciones de los filmes del festival en las siguientes entregas.)

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