De dobleces, almas con experiencia y romances antropófagos: ¿cómo va San Sebastián? (I)

1266033_583426401716143_177635110_oYa lo dijimos cuando presentamos las películas a competición del Festival de San Sebastián: tras la fagocitación de todo lo habido y por haber formado parte de Toronto -que acogió todas las premieres mundiales de las películas más importantes, a excepción de solamente tres títulos- la selección se antojaba algo anodina. No por las propuestas elegidas -que también, en algunos casos, por parecer demasado acomodaticias-, sino porque ya se podrían haber publicado críticas de lo visto en el festival sin siquiera haber asistido a él. Sin embargo, San Sebastián sigue siendo una cita interesante y pujante, sobre todo, dentro del panorama español, y a la competición oficial se le ha unido, como todos los años, eventos como la entrega del Gran Premio FIPRESCI a La vie d’Adèle, que ha contado con la presencia de su director, Abdellatif Kechiche; la del Premio Nacional de Cinematografía a Juan Antonio Bayona, con justas reivindicaciones incluidas, o la del Premio Donostia a Carmen Maura, que ha servido también para presentar lo nuevo de Álex de la Iglesia. Pero, ¿cómo ha ido lo que nos ocupa?

_campanella_4dd9c455La inauguración del certamen corrió a cargo, fuera de competición, del argentino Juan José Campanella, que tras haberse coronado -y oscarizado- en el cine mundial con su anterior El secreto de sus ojos (2009), da ahora un salto inesperado: el de pasarse a la animación. Y lo hizo con Futbolín, ya estrenada en Argentina batiendo récords de taquilla, una historia alrededor del juego y, a priori, los valores, tanto humanos como deportivos, de un chico y un grupo de jugadores de élite. Y entre todo eso, la decepción: la mayoría de la crítica ha apuntado hacia una visión plana y manida del género de la animación, eso, infantil. Como dice Luis Martínez en El Mundo, “Futbolín, más allá de sus aciertos y errores, es simplemente una mirada plana y bastante impersonal al género. Apenas en uno de los personajes es posible leer algo de la verborrea veloz, desencantada y afiladísima marca de la casa. El resto es un taciturno deambular por los lugares comunes de tantas películas de animación. Todas ellas, por cierto, bastante inanimadas”.

El sábado se proyectó en Donosti una película que en Toronto había recibido unas críticas impresionantes y que, a su paso por la concha, siguió sumando adeptos. Hablamos de Enemy, el nuevo trabajo de Denis Villeneuve, con Jake Gyllenhaal al frente, que en opinión de Carlos Loureda de Fotogramas debería formar parte del palmarés: “Estamos en el inicio de la sección oficial pero se puede afirmar que Jake Gyllenhaal está impecable y ya sea su director, su fotografía o su guión (cada vez que lo pienso, no encuentro ninguna fisura) deberían cosechar alguna Concha del palmarés, si el jurado es justo con una propuesta arriesgada narrativamente y, al mismo tiempo, exquisita a nivel estético”. También le ha gustado lo último de Villeneuve a Juan Sardá que en El Cultural escribe: “Un filme intrigante y a ratos magnífico en el que Villeneuve regresa al asunto de la identidad para contar una metáfora sobre la multiplicidad intrínseca de todo ser humano ya que todos somos uno y muchos y, muchas veces, un desconocido para nosotros mismos”. Compartiendo día de estreno con Enemy, apareció por el paseo marítimo de San Sebastián el tercer trabajo de la directora venezolana, de la que no habíamos oído mucho hablar antes, Mariana Rondón. Tras el recibimiento de Pelo malo, así se llama la película, tampoco tenemos muy claro si nos apetece echarle un vistazo a sus trabajos anteriores. Esto dice sobre ella Alejandro G. Calvo en Sensacine: “Vista la película los tres adjetivos que me vienen a la mente son realmente temibles: pequeña, bonita y ligera, es decir, bastante anodina y fácilmente olvidable. Ello no quiere decir que la directora no posea un buen ojo para la puesta en escena o que la película no logre transmitir con corrección el drama humano que se cuece en la trama. Es, simplemente, que me parece que no tiene la suficiente hendidura como para dejar huella”

1268293_583728281685955_1068926379_oLa competición siguió el domingo con la puesta de largo de Le Week-end, un drama romántico que tiene la peculiaridad de centrar su mirada en una pareja madura interpretada por Jim Broadbent y Lindsay Duncan. La cinta ha gustado a la crítica, que ha destacado especialmente el trabajo de su dúo protagonista. Resumen perfectamente el sentir general ante el último trabajo de Roger Michell las palabras de Oti Rodríguez Marchante para ABC: “Tiene dentro oro puro en las interpretaciones de Jim Broadbent y de Lindsay Duncan, un matrimonio agostado que se escapa de su rutina de hijos y grises y se va un fin de semana a París, a decirnos un texto lleno de inteligencia, gracia y amargura (…) Sus personajes rezuman inteligencia, sentido del humor, una visión llena de agudeza y sarcasmo sobre la vida, el tiempo, el amor, el arte y la convivencia”. El cine francés llegó a la Concha de la mano de François Dupeyron, un director que en 1999 se hizo con la Conha de Oro gracias a ¿Qué es la vida?. En esta ocasión su baza para hacerse con el máximo galardón es Mon âme par toi guérie, una mezcla de elementos fantásticos con un drama humano de lo más intenso. La cinta no ha consguido dejar a todos completamente satisfechos, así lo atestiguan las palabras de Rubén Miguélez Santamaría para LosExtras.es: “La descripción de los personajes es impecable, pero la propuesta resultante algo extraña. Pese a lo esotérico de su argumento, la clave narrativa es realista. Tampoco es fácil compartir alguno de los avatares de este protagonistas, desde el vecindario de autocaravanas a su improbable flechazo con una alcohólica. Hay algo irremediablemente lejano y poco interesante que lastra definitivamente la película”.

canibal_9Y hoy mismo pisaba la alfombra roja el equipo de una de las películas más anticipadas de esta edición del Festival de San Sebastián, el último trabajo de Manuel Martín Cuenca, Caníbal, con Antonio de la Torre como cabeza visible, ya lleva tiempo recibiendo grandes alabanzas y su paso por la competición donostarria ha sido todo un éxito. Las palabras de Joan Sala en El blog de Filmin no podían ser más entusiastas: “Una personalísima y extraordinaria película de amor. Lo sé, sorpresa, con semejante punto de partida obviamente nos sumergimos en territorio de cine negro, pero ante todo de una conmovedora love-story articulada por una mirada virtuosamente valiente y arrojada, mucho más cercana al cine profundamente romántico que al thriller, el terror o a un simple drama”. Luis Martínez en El Mundo también se ha mostrado encantado con el saber hacer del realizador alemeriense: “Martín Cuenca compone una de las más sugerentes y oportunas películas de cuantas han pasado por la sección oficial. Su virtud no es tanto su fino olfato para la metáfora como la sensación física de impudor que transmite el protagonista de esta historia; un hombre que, en su salvajismo, se ofrece completamente idéntico a cualquiera de nosotros. Tal cual. Si el trabajo de dirección se antoja tan coherente y profundo como sabio, lo que de verdad apabulla es el vaciamiento al que se somete el actor Antonio de la Torre”. Menos entusiasmo ha despertado lo nuevo del austríaco Götz Spielmann, responsable de títulos como Antares (2004) o Revanche (2008). October, November es el título de su última cinta que no ha despertado demasiado entusiasmo pero si algunas opiniones positivas. Esto dice sobre ella Emilio Luna en El antepenúltimo mohicano:  “Una película muy complicada. Y lo es, básicamente, por su capacidad para extrapolar todas las sensaciones expuestas al espectador. Todas amargas, por otro lado (…) Spielmann actúa como un ariete directo a la moral de la platea. Para ello se vale de una fotografía sobria y dos estupendas actrices: Nora von Waldstätten y Ursula Strauss”.

_brujaszugarramurdi_dc587763Al margen de la sección oficial una de las películas que más ha dado que hablar ha sido Las brujas de Zugarramurdi, el regreso de Álex de la Iglesia acompañado por Hugo Silva, Mario Casas y Carmen Maura. Además de todo el ruído mediático despertado, la cinta también ha conseguido llamar la atención por sus cualidades cinematográficas, casi todos han coincidido al decir que aunque no estamos ante una obra maestra si que vamos a poder disfrutar de algunas de las características más reconocibles del cine de de la Iglesia: humor desenfrenado, espectáculo visual, acción trepidante y el bizarrismo marca de la casa. Así, Jonathan Holland escribe en The Hollywood Reporter: “Alta energía, satira poco sutil pero a menudo hilarante, y una habilidad para transplantar el salvaje imaginario de comic de su imaginación a la pantalla, ahora armado con una batería de nueva tecnología”. En la misma línea va Joan Sala en su crónica para El blog de Filmin: “Tan esperpéntica, excesiva y desmesurada, como potente, trepidante e inspirada, la última locura del icónico director de Acción mutante arrolla con su delirante histrionismo, tomándose la simpática licencia de incidir permanentemente en la guerra de sexos desde la postura más políticamente incorrecta y disparatada posible”.

(Seguimos recogiendo las recepciones de los filmes del festival en las siguientes entregas.)

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