La pantalla es el reflejo del alma

HERMOSA-JUVENTUD

Ingrid García Jonsson en ‘Hermosa juventud’

La problemática de los medios de comunicación e Internet en relación con la influencia que ocasiona en las jóvenes parejas es un tema de suma actualidad. Un film como 10.000 km. ha sabido trasladar ese nicho de mercado al séptimo arte recreando la quimérica supervivencia de un amor que poco a poco se va extinguiendo debido a la distancia física que separa a los enamorados. El largometraje de Carlos Marques-Marcet propone una lectura del uso de los dispositivos electrónicos que, en el caso de Natalia Tena y David Verdaguer, en vez de salvar la relación la destruye aún más. Tras el estreno en España de la aclamada cinta, llega a nuestros cines una película que teoriza sobre la cuestión citada mediante una propuesta visual incluso más arriesgada que el campo-contra campo separado por un océano de Marques-Marcet. Nos referimos a Hermosa juventud, el último trabajo de Jaime Rosales.

Hermosa juventud fue la única representación española en la reciente edición del Festival de Cannes. Compitió en la categoría de Un Certain Regard creando gran polémica entre defensores y detractores. Para algunos el film es una muestra fallida de la situación crítica que viven los desempleados en España, con reflexiones arquetípicas sobre un embarazo no deseado que acaba alimentando el instinto maternal de jóvenes sin rumbo. Para otros es un ambicioso proyecto que utiliza el drama social de tipo familiar para ahondar en cuestiones de mayor relevancia.

La quinta película de Jaime Rosales se centra en la historia de amor de Natalia (Ingrid García Jonsson) y Carlos (Carlos Rodríguez). Se trata de una pareja de veinteañeros en el paro que sin haberse emancipado de sus respectivas casas se lanzan a la arriesgada aventura de tener un hijo a petición de su madre. Como señalábamos en la introducción, la proeza de dicho largometraje se halla en el afán del director por mostrar un hábito tecnológico que condiciona el estado de su relación. En dos ocasiones Rosales deja de filmar para transformar la cámara en una pantalla de teléfono móvil. Reincidimos en que no se trata de la compilación de otras grabaciones realizadas con la cámara del dispositivo electrónico a su vez mezcladas con las de la ficción que antes contemplábamos. La apuesta del cineasta español es más osada de lo que parece, pues el espectador del cine se halla frente a una gran pantalla que, sin cambiar de formato, se convierte en otra pantalla donde se exhiben fotografías, partidas de juegos de móvil, conversaciones de WhatsApp y las últimas búsquedas en el servidor de Internet.

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Carlos Rodríguez y Jonsson, la pareja reflejada en la cinta de Jaime Rosales

Esta extraña técnica fílmica es utilizada en el momento en que Hermosa juventud ostenta dos pronunciadas elipsis narrativas. La primera durante el embarazo de Natalia y la segunda en el periodo de adaptación del mismo sujeto en otro país. En este sentido Jaime Rosales resuelve el fuera de campo con una originalidad y maestría muy admirables, dado que ofrece una generosa información extra de un periodo que, de haber sido rodado al modo de la elipsis convencional, se hubiesen omitido pequeños detalles que luego resultarían imprescindibles para entender la psicología de Carlos y Natalia.

En el primer salto temporal la pantalla pertenece al teléfono de Carlos. En ella vemos como el personaje masculino se pasa los días jugando con el móvil sin atender encarecidamente a su novia embarazada. Sólo conocemos el estado de Natalia a través de las reiterativas fotos de su creciente barriga que ella misma le manda a su novio por WhatsApp. En cambio, la segunda pantalla pertenece al dispositivo de Natalia, el cual nos permite ser testigos de su proceso de acomodación en Alemania. En las fotografías mostradas se aprecia un bienestar que no era posible conseguir en España, un bienestar que en ciertas imágenes parece demasiado forzado. Después de la última elipsis la cámara vuelve a su estado natural a través de unas conversaciones vía Skype que remiten a la ya citada 10.000 km. Esa felicidad fingida que intuíamos va mostrando su lado oscuro a medida que llega el desenlace del film. Con Hermosa juventud Jaime Rosales describe un mundo donde sus protagonistas son reducidos a la categoría de objetos al emigrar en busca de esperanzas. Una realidad incómoda idéntica a la representada en Import/Export de Ulrich Seidl.

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