Sitges 2014 (II): La esencia de Berlín

El espíritu de la Berlinale estuvo presente en la segunda jornada del Festival de Sitges. Se proyectaron tres largometrajes excelentes que fueron descubiertos en la capital alemana el pasado mes de febrero. Nos referimos a tres propuestas singulares que, a pesar de compartir el emplazamiento donde se generó su fama internacional, resulta difícil establecer vínculos entre ellas dada la originalidad que plantean. La primera, titulada In Order of Disappearence, es un thriller noruego que ataca las bases de la sociedad del bienestar con un inteligente humor negro que simpatiza con la ironía de los hermanos Coen. La siguiente, Der Samurai, es la ópera prima de Till Kleinert, un experimento formal a merced de un alocado relato nocturno tan inverosímil como sincero. Y, por último, el tercer film berlinés corresponde al retorno a la iconoclasia de Bruce LaBruce, el cineasta que se distanció a propósito del underground tras realizar Gerontophilia.

in order of disappearance

‘In Order of Disappearance’, de Hans Petter Moland

Iniciamos la segunda jornada con el visionado matutino de In Order of Disappearance. En el nuevo film de Hans Petter Moland, Stellan Skarsgård da vida a un inmigrante trabajador que es nombrado Ciudadano del Año por su completa integración en la pequeña localidad noruega donde reside con su familia. Sin embargo, el perfecto y apacible individuo adaptado abandona las civilizadas costumbres de los nativos de la región en el momento en que su hijo es hallado muerto por sobredosis. Esta historia de venganza trasciende su argumento simplista centrándose en el terreno de la antropología. Hans Petter Moland demuestra el repetitivo conflicto entre la sociedad noruega y cualquier comunidad de otra nacionalidad dada la presunción de superioridad de los nórdicos. El director muestra dicho choque cultural sin caer en los estereotipos. Su método, idéntico al de Roy Andersson, consiste en proponer anécdotas irónicas y surrealistas en las que se ponen de manifiesto malas pautas de comportamiento generalizadas, síntomas de un déficit social.

der samurai

‘Der Samurai’, de Till Kleinert

La rivalidad entre la conducta civilizada y el salvajismo de In Order of Disappearance es el contrapunto que mantiene unida la trama de Der Samurai. El slasher queer alemán del novel Till Kleinert transcurre en el lapso temporal de una noche. Durante las siguientes horas el tímido policía Jacob (Michel Diercks) debe enfrentarse a una cenicienta bestializada que amenaza con destruir el orden de la aldea con su afilada catana. El epicentro de esta bella relectura macabra del cuento infantil se identifica con el antagonista de la historia. Pit Bukowski interpreta a un esquizofrénico vestido de mujer, cuya apariencia es alternada con la figura de un lobo, y que intenta seducir sexualmente al protagonista para llevarlo hacia la senda de la autrodestrucción.

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‘Pierrot Lunaire’, de Bruce LaBruce

Si en Der Samurai la homosexualidad y el travestismo son sinónimos de perdición, en Pierrot Lunaire, la última película de Bruce LaBruce, el lesbianismo ayuda a una mujer que anhela ser un hombre a afrontar sus demonios. El proyecto de LaBruce se basa en la ópera de Arnold Schönberg que adaptaba al canto cincuenta poemas de Albert Giraud. La nueva película del artista y performer canadiense es fiel a la obra de Schönberg aunque corrompa su esencia introduciendo un malsano romance platónico entre un transexual (Susanne Sachsse) y la mujer heterosexual a la que ama. No obstante, el hipnotismo que emana de Pierrot Lunaire poco tiene que ver con su argumento. El atributo decisivo que probablemente convierta este film en uno de los mejores largometrajes proyectados en el Festival de Sitges es su atmósfera expresionista: Bruce LaBruce sitúa su relato en el decrépito y degenerado ambiente que imperaba en los cabarets alemanes de principios del siglo XX. La película es un homenaje explícito al cine expresionista alemán desde la mera contemporaneidad, cuya atemporalidad sólo se alcanza mediante la combinación de escenas dignas de ser comparadas con el prólogo de La gran belleza y el aura decadentista de épocas pretéritas.

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