Sitges 2014 (y IV): Cronenberg anti-Hollywood, Godard tridimensional

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‘Adieu au langage’, de Jean-Luc Godard

Recién estrenadas y premiadas en Cannes, Maps to the Stars y Adieu au langage causaron controversia en la cuadragésima séptima edición del Festival de Sitges. Durante la apertura del certamen, ambos largometrajes formaban parte de la sección Oficial Fantàstic Especials, un bloque paralelo que reúne una veintena de imprescindibles títulos del género fantástico de la talla de Magical Girl, Relatos salvajes o Under the Skin. No obstante, el film de David Cronenberg y el de Jean Luc-Godard pasaron a competir en la selección oficial en pleno ecuador del festival. La inexplicable inserción repentina dentro del concurso internacional, justo antes de sus proyecciones, generó una extraña polémica que acrecentó tras sus respectivos visionados. Maps to the Stars y Adieu au langage, las películas que más dudas y elogios suscitaron en el Festival de Sitges, son las protagonistas de nuestra cuarta crónica.

Si en el último texto (este) hablábamos de la erótica de las distopías en La distancia, 2030 y Hard to Be a God, el nexo que uniría el flamante trabajo de Cronenberg con el de Godard sería la atracción por lo antiestético. En el caso de la nueva obra del reputado cineasta canadiense, la magnificación de la fealdad se hace más que evidente, dado que se trata de un lugar común en su filmografía. En cambio, la fascinación por lo desagradable de Adieu au langage se halla tanto en su dimensión práctica y técnica del 3D como en su elección formal a nivel de puesta en escena; no en la propia temática al modo de Maps to the Stars. Asimismo, la desublimación del arte se hace y se deshace en Adieu au langage mediante una alterada unión entre aleatorias e inconexas citas de Faulkner, Darwin o Sartre, entre otros, junto con imágenes cromáticamente demasiado saturadas y un malintencionado uso del 3D que violenta el iris del espectador.

Sin embargo, el fascinante proyecto de Jean-Luc Godard no se detiene en la afín reflexión adorniana sobre la recepción del arte. Adieu au langage trasciende su inicial categoría de tratado de estética, transformándose en un interesante manifiesto lingüístico. El director galo que anunció la muerte del séptimo arte en Histoire(s) du cinéma y advirtió el declive de la civilización occidental en Film socialsme, ahora pone de manifiesto la extinción del lenguaje (visual y textual) en Adieu au langage. El icónico cineasta francés se despide del lenguaje con una sutil metáfora, sugerida en el provocativo título de la película. El ‘adieu’ de Jean-Luc Godard hace referencia a la desaparición de la facultad expresiva de los seres humanos. Dicha insuficiencia es personificada a través de una pareja que, tras darse cuenta de que son incapaces de comunicarse, y por tanto de entenderse, han decidido separarse. Y, ya inmersos en el sinsentido godardiano, la falta de diálogo entre los dos enamorados es suplida por su mascota: un perro con surrealistas habilidades oratorias.

Por otro lado, es necesario hacer hincapié en la segunda y decisiva incursión de Jean-Luc Godard en el 3D, tras su segmento The Three Disasters, incluido en el film colectivo 3x3D con Peter Greenway y Edgar Pera. El 3D de Adieu au langage sólo puede concebirse como si fuera una experiencia espectral, al estilo de los trucos ilusionistas de Georges Méliès. Los escasos e impactantes episodios 3D de la nueva pieza experimental de Godard están rodados con dos cámaras, creando una alucinógena sensación de desdoblamiento de los objetos y de las personas.

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‘Maps to the Stars’, de David Cronenberg

Otra tipología de ilusiones fantasmales hizo acto de presencia en Maps to the Stars. Sin duda, el film de David Cronenberg es una historia de fantasmas. En ella, aparecen espíritus malvados que vienen de ultratumba para asustar a Havana (Julianne Moore) y Benjie (Evan Bird), pero también afloran invencibles demonios personales que atormentan a cada uno de los egoístas y despóticos personajes de la película. El siempre controvertido David Cronenberg arremete, esta vez, contra la industria cinematográfica de Hollywood con una elaborada crítica a la codicia de las famosos. Se trata de una sátira anti-capitalista que en ciertos momentos recuerda a su penúltimo largometraje Cosmópolis. En cuanto a sus referentes, a pesar de poseer un guión escrito por Bruce Wagner (Wild Palms), esta macabra y sanguinaria historia sobre los sueños rotos de estrellas consagradas o futuras promesas de Hollywood parece formar parte del universo de Bret Easton Ellis, aunque su influencia directa es David Lynch y el tenebrismo venenoso de Mulholand Drive.

Si algo caracteriza toda la obra de Cronenberg es su interés por mostrar al público nuestras malsanas y ocultas pasiones humanas. Maps to the Stars no es sólo una despreciativa reflexión sobre la falsedad del star system. El director basa su largometraje en la involución psicológica de unos individuos deformados física y anímicamente. La monstruosidad anatómica más fácil de detectar está encarnada por Mia Wasikowska en el papel de Agatha: una esquizofrénica pirómana cuyo cuerpo y rostro fueron desfigurados en un incendio que ella misma provocó. Su hermano Benjie es otra víctima de las desenfrenadas alteraciones emocionales de los protagonistas del último trabajo de Cronenberg. En su caso, se trata de una precoz estrella cuya fama lo ha conducido hasta el mundo de las drogas. Pero si alguien despunta en Maps to the Stars es la magnifica y desquiciada Julianne Moore, o la posible hermana mayor de Lindsay Lohan en The Canyons. La actriz premiada por su interpretación en Cannes y Sitges da vida a una mujer de una extrema fragilidad al no aceptar su inminente vejez.

David Cronenberg juega con la inestabilidad de sus personajes, sometiéndoles a un tour de force que saca a la luz la dimensión más oscura de éstos. Mientras, con el cinismo particular del realizador canadiense, obliga a sus conejillos de indias a recitar el célebre poema Liberté de Paul Eluard, haciéndoles creer que son individuos con libre autonomía. El resultado: una nueva fábula nihilista cuya insolencia apunta hacia un final desesperanzador.

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