Las 35 de los35

Parece mentira pero en los35milímetros llevamos ya un año contándoos lo que se mueve en el mundo del cine y dándoos nuestra visión sobre algunas de las mejores películas que llegan a las salas. Creemos que esto se merece una celebración y por eso nos hemos decidido a seleccionar los 35 títulos que han visto la luz desde nuestra existencia que más nos han gustado. Esto es, se nos quedan fuera algunas películas cruciales de la temporada pasada, por haberse estrenado antes –El árbol de la vida, La piel que habito, Midnight in Paris…-, y no llegamos a tiempo para otras que, a todas luces, lo serán de la presente –Reality, En la casa, Holy Motors…- Cierto es, esto de las listas es siempre algo arbitrario -¿y frívolo?- por lo que lo que enumeramos a continuación lo hacemos sin más intención que pasar un buen rato. Contadnos qué os parece nuestra selección, decidnos cuales echáis de menos y cuales no elegiríais nunca, esperamos vuestros comentarios. Ahí van las 35 de los35:

35. El artista y la modelo, de Fernando Trueba
Fernando Trueba se llevó la Concha de Plata a la mejor dirección en el último Festival de San Sebastián gracias a esta reflexión sobre el arte y el proceso creativo, con la II Guerra Mundial como telón de fondo. Con un blanco y negro luminoso y un magnífico reparto encabezado por Aida Folch y Jean Rochefort, el cineasta madrileño regresó a lo grande a las salas de cines. Una película íntima pero universal que bucea en las emociones humanas y se recrea en su complejidad, entretejiendo un hilo que une lo histórico y lo personal.

34. Una vida nueva, de Ounie Lecomte
Esta historia autobiográfica de la joven realizadora Ounie Lecomte cuenta el duro proceso de maduración al que se enfrenta una niña coreana después de que su padre la abandone en un orfanato a las afueras de Seúl. La soledad, la incomprensión y lo difícil de integrarse en un entorno nuevo y desconocido, todo esto desde una perspectiva inocente nos lo transmite Lecomte en su debut tras las cámaras. Las miradas, los silencios y los gestos sirven de vehículo a las emociones de la pequeña protagonista, interpretada por la sorprendente Kim Sae-Ron.

33. Cosmopolis, de David Cronenberg
La odisea psicológica en la que Cronenberg reflexiona sobre el final del capitalismo tiene vocación de película de culto. Compleja, confusa y, sobre todo, estimulante. El realizador canadiense adapta la novela de Don DeLillo y lo hace al pie de la letra, los diálogos quedan intactos y sirven para llevarnos a través de intrincados recovecos mentales; pero también para hacernos disfrutar de estupendos duelos interpretativos entre el protagonista, Robert Pattinson, y un nutrido grupo de geniales secundarios que incluye a Juliette Binoche, Samanta Morthon o Paul Giamatti.

32. Si quiero silbar, silbo, de Florin Serban
Silviu es un joven rumano recluido en un centro de detención para menores. A pocos días de su puesta en libertad recibe la visita de su hermano pequeño, que le cuenta que la madre de ambos ha vuelto de Italia con la pretensión de llevárselo con ella a su regreso. Silviu intenta hacer todo lo que esté en su mano para que eso no ocurra y, en el camino, se enamora de una joven que integra el grupo de asistentes sociales que acude al centro para desarrollar trabajos voluntarios. Esta historia sobre la libertad, o más bien de los efectos de su falta, dirigida por el debutante Florin Serban, es una muestra más del gran estado del cine rumano actual.

31. Mátalos suavemente, de Andrew Dominik
Jackie Cogan es un investigador al que los capos de la mafia contratan para encontrar a los culpables de un asalto a los asistentes a una partida de póker y una serie de robos a sus propios casinos. Adaptada de la novela del estadounidense George V. Higgins sobre el mundo del crimen en los suburbios de Boston, Mátalos suavemente dibuja, a través de un reparto coral, con las caras de Richard Jenkins, Ray Liotta, Scott McNairy o James Gandolfini, y el expresionismo visual caracterçistico del cineasta Andrew Dominik, un mundo tenebroso -y muy actual- de violencia, podredumbre moral e intereses económicos.

30. Tyrannosaur (Redención), de Paddy Considine
Tyrannosaur (comercializada en España como Redención) es una historia de violencia y esa misma redención que habla sobre la fuerza del amor como motor de cambio. Joseph y Hannah, los dos protagonistas, se conocen casi por accidente y pronto descubren el uno en el otro la esperanza perdida por culpa de un pasado oscuro lleno de insatisfacciones. La cinta, la ópera prima del solvente actor británico Paddy Considine, tiene grandes alicientes que hacen disfrutar de su visionado, pero sin duda los más importantes son las dos colosales interpretaciones centrales, Peter Mullan y Olivia Colman simplemente en estado de gracia.

29. Las malas hierbas, de Alain Resnais
Una de las voces más libres de la nouvelle vague francesa vuelve a hacer de las suyas. Rondando los 90 años, Alain Resnais demuestra porque su mirada es una de las más influyentes de la historia del cine moderno y se lo pasa en grande con esta intrincada historia, llena de giros argumentales y plagada de un aire cómico que lleva al espectador a un viaje mental divertido y estimulante. Lejos de dar signos de debilidad, el trabajo de Resnais se coloca por méritos propios entre lo más estimulante, novedoso y radical del cine contemporáneo.

28. The Deep Blue Sea, de Terence Davies
El amor como principio y fin. El azul y profundo mar del que habla el título de la cinta de Terence Davies consigue bañarlo todo, Rachel Weisz interpreta a Hester Collyer, la mujer de un respetado juez que en la enquilosada alta sociedad del Londres de los años 50 se enamora de un joven expiloto de la RAF, un amor imposible que lleva a la mujer a la desesperación y la lleva a hundirse en la melancolía y en la desesperación. The Deep Blue Sea es, en la línea de la obra de Davies, un melodrama brillante que triunfa por su capacidad para recrear una atmósfera pesada y opresiva de la que el espectador es incapaz de escapar.

27. The Artist, de Michel Hazanavicius
La sorpresa del pasado año cinematográfico es además el mayor éxito del cine francés de los últimos años. Esta película muda y en blanco y negro, recupera las formas y el lenguaje del Hollywood de los comienzos. La encantadora historia de George Valentin y Peppy Miller, dos estrellas del cine mudo, consiguió hacerse con el favor unánime de crítica y público -arrasando en toda entrega de premios que se precie- y de paso se llevó cinco Oscar a casa, incluyendo mejor película, director y actor protagonista.

26. Margaret, de Kenneth Lonergan
Margaret, la película maldita de Kenneth Lonergan, acabó estrenándose en Estados Unidos en el 2011, y en España, en 2012. Tras seis años de luchas en la posproducción, el espléndido drama protagonizado por Anna Paquin, Matt Damon, Mark Ruffalo y Allison Janney, vio la luz para conseguir dividir a la crítica: irregular y falta de interés para unos, expansiva y fascinante para otros. La historia de una adolescente neoyorquina que, tras presenciar un accidente de tráfico que acaba con la vida de una transeúnte, se abandona a un turbulento desorden vital es el perfecto vehículo de una especie de conciencia sin conciencia, una moralidad sin escrúpulos que acaba por eflejar la sociedad actual.

25. Un dios salvaje, de Roman Polanski
En Un dios salvaje Roman Polanski adapta la exitosa obra teatral de Yasmina Reza, y lo hace apoyándose en un reparto magistral integrado por Kate Winslet, Christoph Waltz, Jodie Foster y John C. Reilly. La cinta narra la reunión de dos matrimonios neoyorquinos de clase madia alta, el motivo del encuentro es hablar sobre la pelea que enfrentó a los hijos de ambos. Lo que empieza de forma civilizada, acaba por convertirse en un complicado enfrentamiento que llevará a los cuatro personajes a traspasar todos los límites dejando a un lado las convenciones sociales.

24. Arrugas, de Ignacio Ferreras
Esta película de animación fue una de las sorpresas más agradables que el cine hecho dentro de nuestras fronteras nos brindó. Arrugas es la fiel adaptación del cómic de Paco Roca, que en su traslado al cine mantiene intactos el encanto y la emoción del original. La historia de Emilio, un anciano con principio de alzheimer, y sus compañeros de residencia, consigue conectar con el espectador de forma íntima y precisa, removiendo sus emociones en lo más profundo y despertando su conciencia a un tema sensible y trascendente.

23. Carmina o revienta, de Paco León
Paco León se puso tras las cámaras y lo hizo para revolucionar el panorama audiovisual español. Con su estreno simultáneo en pantallas de cine, plataformas de internet y DVD Carmina o revienta se convirtió en todo un fenómeno. Pero no solo su forma de distribución fue una revolución, también lo fue su mezcla de realidad y ficción a la hora de retratar a Carmina Barrios, su madre. Una mujer cuanto menos peculiar, que con una mezclar de humor y descarnado dramatismo nos introduce en su surrealista realidad, valga la contradicción.

22. Un amour de jeunesse (Primer amor), de Mia Hansen-Løve
Mia Hansen-Løve es una joven realizadora francesa -tiene solo tres películas a su espalda- que con su cine naturalista y pausado demuestra una gran madurez y un talento para contar historias pequeñas e íntimas. En Un amour de jeunesse la protagonista es Camille, una adolescente que tras el abandono de Sullivan, su novio, ve como su vida se rompe en pedazos. El tiempo pasa, Camille se recupera, vuelve a enamorarse de su profesor de arquitectura, rehace su vida… y Sullivan vuelve a aparecer en ella. La película es una historia de despertar y maduración, contada con sensibilidad y con una sabiduría propia de cineastas con años de oficio.

21. Miss Bala, de Gerardo Naranjo
Miss Bala es una radiografía del peligroso e importantísimo narcotráfico mexicano a través de los ojos de una reina de la belleza que, sin saber muy bien cómo, se ve envuelta en una trama de violencia y corrupción. La espléndida Stephanie Sigman es la miss sobre la que pivota la turbadora historia. Con esta cinta Gerardo Naranjo nos acerca a la realidad del complejo conflicto, a través de una historia mínima en comparación con la magnitud de todo el entramado que, sin embargo, sirve para que nos hagamos una idea fiel de lo que ocurre en México.

20. El topo (Tinker Tailor Soldier Spy), de Tomas Alfredson
El topo nos introduce en los servicios secretos británicos en plena Guerra Fría. La cinta gira en torno a la figura de George Smiley, interpretado magistralmente por Gary Oldman, que tras el fracaso de una misión en Hungría es relegado de su puesto en la cúpula de la organización. Cuando pensaba que su carrera llegaba a su fin recibe una misión: descubrir a un topo infiltrado que pone en peligro los intereses de Gran Bretaña. Con un reparto en el que destacan Tom Hardy, Benedict Cumberbatch o Toby Jones, la cinta juega magistralmente con la tensión y la intriga, ofreciendo uno de los thrillers más apasionantes de los últimos años.

19. La invención de Hugo, de Martin Scorsese
Martin Scorsese se sumerge con La invención de Hugo en el mundo del 3D, y lo hace para rendir un homenaje a uno de los padres del cine: Georges Méliès. A través de Hugo, un pequeño huérfano que vive en el reloj de una ajetreada estación de tren parisina, nos sumergimos en una emocionante aventura que nos llevará a conocer la historia de un artista genial cuya capacidad para fascinar al público era desconocida por muchos y permanece todavía intacta. Scorsese se desenvuelve con soltura en el mundo de la fantasía y sabe sacar todo el partido al 3D para convertir la cinta en un viaje excepcional.

18. El caballo de Turín, de Béla Tarr
El húngaro Béla Tarr, el controvertido director dueño de una de las filmografías más herméticas y singulares del cine actual, se despidió el año pasado con la que prometió que sería su última película. Inspirada en un incidente con un cochero y su caballo, que marcó el final de la carrera como filósofo de Nietzsche, El caballo de Turín se adentra en la vida de esa familia, en una casa perdida en la estepa, mientras se apaga la luz de la existencia. Nada menos. La película es un viaje radical al fin del mundo, en donde todo se pierde y todo deja de existir. Una historia devastadora e insufrible, para el punto final de una carrera inigualable.

17. Cumbres borrascosas, de Andrea Arnold
Parece complicado que la enésima adaptación de la novela de Emily Brontë tenga algo nuevo que ofrecer. Andrea Arnold consigue dar una perspectiva completamente novedosa al clásico, convirtiendo la historia de amor imposible entre Heathcliff y Catherine en un drama social alejado de la parafernalia propia de las películas de época. Cumbres borrascosas se vuelve en sus manos naturalista, desnuda, sin adornos. La suciedad, la crudeza y la plasticidad de la cinta dejan claro el talento de Andrea Arnold, que se confirma con su tercer trabajo como una de las realizadoras europeas más estimulantes.

16. Blancanieves, de Pablo Berger
El cuento de Blancanieves ha sido llevado a la pantalla en numerosas ocasiones, desde el clásico de Disney a las últimas grandes producciones de Hollywood, pero ninguna versión se parece a la del bilbaino Pablo Berger. En su particular visión el cuento se narra sin palabras, la protagonista es hija de un torero malogrado y los enanos viajan de pueblo en pueblo lidiando vaquillas. A través de una fotografía brillante, una perfecta ambientación y un uso magistral de la música, Berger construye esta película que es, sobre todo, una experiencia multisensorial.

15. Declaración de guerra, de Valérie Donzelli
Declaración de guerra está basada en la experiencia de su directora y protagonista femenina, Valérie Donzelli, y su protagonista masculino, Jérémie Elkaïm. Juntos escribieron el guion de la cinta, que se inspira en todo lo que le ocurrió a ambos cuando a su hijo recién nacido le fue diagnosticado un cáncer. Lejos de ser una película dramática que se regodea en la dolorosa situación es, sobre todo, un relato vitalista y enérgico sobre un duro proceso que pone en jaque a una joven y enamorada pareja. Llena de esperanza y grandes momentos de comicidad fue todo un éxito en Francia, llegando a representar al país en la lucha por los Oscar.

14. Kiseki (Milagro), de Hirokazu Kore-eda
Dos hermanos que viven separados en diferentes ciudades tras el divorcio de sus padres son los protagonistas de esta luminosa película. El surcoreano Hirokazu Kore-eda cuenta la fantástica aventura que los dos pequeños emprenden para poder reencontrarse. Acompañados por sus amigos, los dos deciden recorrer la distancia que los separa para poder observar el cruce entre los trenes bala que comunican sus respectivas ciudades. Cuando el cruce de ambos trenes se haga efectivo se producirá un milagro, y el deseo de los hermanos de volver a estar juntos se cumplirá.

13. Diamond Flash, de Carlos Vermut
La enigmática Diamond Flash no se estrenó en salas de cine convencionales, tras su paso por varios festivales (entre ellos el de Sitges) la película se estreno a través de internet y se convirtió en un éxito de público. El argumento gira en torno al super héroe que da título a la cinta y a un grupo de mujeres que de una forma u otra están relacionadas con la misterioso figura. Cargada de referencias cinematográfcias y capaz de jugar con maestría con todos sus recursos, Diamond Flash es una de las películas más estimulantes y sorprendentes del cine español.

12. Moonrise Kingdom, de Wes Anderson
Dos preadolescentes se escapan para vivir su amor en libertad y la pequeña isla en la que viven se pone en pie de guerra para poder encontrarlos. Mientras los dos chavales disfrutan de uno de los momentos más dulces de sus vidas los adultos se tiran los trastos a la cabeza, culpándose los unos a los otros de lo ocurrido. Con la película, uno de los autores más singulares del cine norteamericano, Wes Anderson, volvío a ponerse en el punto de mira. Moonrise Kingdom es una divertidísma aventura, que habla de la capacidad de los niños para soñar y divertirse y de lo difícil que esto resulta para los adultos, atrapados por las apariencias y las convenciones sociales.

11. Elena, de Andrei Zvyagintsev
Elena es una mujer madura casada con un hombre millonario que además tiene un hijo alcohólico que vive en un humilde barrio, incapaz de brindarle nada mejor a su familia. La mujer se divide entre ambos mundos e intenta mantener el equilibrio. La cinta se sumerge en un dilema moral cuando los métodos de Elena para ayudar a su familia sobrepasan los límites, Zvyagintsev pone al espectador en una posición incómoda y le hace cómplice de una trama compleja y turbadora, que sitúa a la película a la altura del resto de títulos que componen la filmografía de este genial director.

10. Tenemos que hablar de Kevin, de Lynne Ramsay

La protagonista de Tenemos que hablar de Kevin es Eva, una mujer trabajadora y satisfecha consigo misma a la que la maternidad le cambia la vida. Su relación con su hijo Kevin es problemática desde el principio, el niño se muestra rebelde e inaccesible ante su madre, que se ve sobrepasada por la situación. A través de una trama que se divide en una doble línea temporal vamos descubriendo más acerca de Eva y Kevin y el terrible destino de ambos. Tenemos que hablar de Kevin, tercer film de Lynne Ramsay, es una cinta hipnótica en la que por encima de todo destaca la genial interpretación de Tilda Swinton.

9. Take Shelter, de Jeff Nichols

Curtis Laforche es un hombre acosado por visiones apocalípticas, incapaz de distinguir si lo que ve es cierto o es producto de una enfermedad mental decide construir un refugio antinuclear. Ante la impotencia de su familia Curtis se sumerge cada vez más en su mundo de paranoia preapocalíptica y es incapaz de recuperar el contacto con la realidad. ¿O es la misma realidad a la que asiste? Jeff Nichols ofrece en Take Shelter un genial retrato de un hombre al límite al que presta cara y cuerpo un magnífico Michael Shannon.

8. Los descendientes, de Alexander Payne

Los descendientes supuso el regreso de Alexander Payne al largometraje después de siete años. La cinta cuenta la historia de Matt King (estupendo George Clooney), un hombre que tras un accidente que deja en coma a su mujer y la posible venta de unos terrenos familiares ve como su estabilidad salte en pedazos. Acompañado de sus dos hijas hace frente a una dura etapa que además de revelarle secretos desconocidos le llevan a profundizar en sus relaciones familiares y a replantearse por completo su esquema vital.

7. Martha Marcy May Marlene, de Sean Durkin

Martha es una joven que tras huir de una secta intenta volver a retomar su vida al lado de su hermana y el marido de esta. Acosada por los recuerdos del pasado e incapaz de dejar atrás lo vivido su fortaleza mental se resquebraja y empieza a sentir que alguien sigue sus pasos. La cinta, ópera prima del estadounidense Sean Durkin, bucea con maestría en la mente de una joven traumatizada, incapaz de diferenciar entre su imaginación y la realidad, sirviéndose de una colosal interpretación central de la debutante Elizabeth Olsen.

6. Drive, de Nicolas Winding Refn

Driver es un tipo cuyo lugar natural se encuentra en el asiento de un coche, es especialista para los rodajes de películas pero también ayuda a bandas de ladrones que dan sus golpes durante las noches en Los Ángeles. Su vida da un vuelco cuando conoce a Irene, una guapa joven con un hijo pequeño cuyo marido está en la cárcel. Nicolas Winding Refn convierte Drive en una película icónica, por su color, por su genial banda sonora, por el carisma de sus intérpretes (Gosling y Mulligan, sobre todo) y por muchas razones más que la convirtieron en una de las sensaciones de la pasada temporada cinematográfica.

5. Sueño y silencio, de Jaime Rosales

Uno de los autores más importantes y arriesgados del panorama español, Jaime Rosales, sigue experimentando con los límites del cine en su nueva e iluminadora Sueño y silencio. En ella, se deshace de cualquier adorno cinematográfico: rueda en blanco y negro y sin luz artificial; utiliza actores no profesionales, fruto de un gran cásting realizado a personas muy diferentes; y elabora un guion sin diálogos, que se construye a través de la improvisación y la toma única. El accidente que transforma la vida de una familia durante unas vacaciones, sirve para captar el dolor más fuerte, la tragedia más personal, atreviéndose a permanecer en la tortuosa línea que separa la ficción de la realidad. Magnífica.

4. Alps, de Giorgos Lanthimos

Alps es la vuelta de Giorgos Lanthimos, el responsable de una de las bofetadas más sonoras que se le han dado al cine actual, Canino. Tras su gran éxito, nos preguntamos qué podía venir después. Su tercera cinta narra la historia de un grupo de personas llamado Alps, cuyos miembros ofrecen, a cambio de previo pago, reemplazar a los muertos en la vida diaria de estas familias. La peculiar oferta de Alps brilla por todas sus aristas: es bizarra, divertida, inteligente, singular, perturbadora… y en definitiva, estimulante. El resultado es un vaciado total de los cánones sociales, una tragedia griega patas arriba que consideramos un título imprescindible.

3. Le Havre, de Aki Kaurismäki

Le Havre narra las peripecias de un humilde limpiabotas habitante de la ciudad portuaria francesa cuya vida salta en pedazos cuando un niño inmigrante perseguido por la policía se cruza en su vida. La última película de Aki Kaurismäki, que sigue demostrando con su característico estilo que es uno de los directores más prestigiosos y respetados del panorama actual, se antojaba la historia más humana y la fábula más brillante de la temporada. El cuento del finlandés hace gala de un hermoso corazón, en el que nos da su visión de un mundo que no existe, un mundo en el que la justicia y la solidaridad se imponen a la sinrazón. También, imprescindible.

2. Shame, de Steve McQueen

Uno de los títulos más apasionantes de los últimos meses, por certera, por salvaje, y por asombrosa. Shame es el segundo film de Steve McQueen en el que se nos adentra por el abismo de la vergüenza, la penitencia de Brandon, el protagonista, una enfermiza adicción al sexo que lo sume a él y a su cuerpo en los infiernos. Una narración expresionista, un impactante retrato del descalabro y un asombroso sentido del arte visual, obra de McQueen; y unas interpretaciones magníficas, gracias a Michael Fassbender y Carey Mulligan, son las principales bazas de una película que dio mucho que hablar durante todo el año, y sigue haciéndolo.

1. Melancolía, de Lars von Trier

Y Lars von Trier destruyó el mundo. Melancolía deslumbró, cual planeta que se acercó a nosotros, desde su estreno hasta… no sabemos cuando. Seguirá haciéndolo. La película, que utiliza la suntuosa boda de su protagonista para comenzar el declive tanto personal como terrenal de los personajes y de la humanidad, tiene las cosas bastante claras: el planeta Melancolía se dirige hacia la Tierra y no hay nada que hacer. Las interpretaciones, de aúpa, con Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg a la cabeza, y lo demás, de lujo. Ya lo dijimos: nosotros, ante Melancolía, un film tan angustioso, terrible y depresivo -y con uno de los finales más devastadores de la historia del cine-, no podríamos estar más contentos.

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2 Respuestas a “Las 35 de los35

  1. Excelente listado, a mi juicio. Tal vez habría que hacer un lugar a la valentía del relato de Javier Rebollo en El muerto y ser feliz.

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