Los otros 35 (I)

Acabamos de empezar nuestro tercer año de vida, y para no hacer una fiesta en la que seamos nosotros los únicos invitados, hemos incluido en la lista de entrada a los integrantes de nuestros otros medios preferidos. En losotros35 hemos reunido cierto número de firmas -un conveniente total de 35- de periódicos, revistas, webs, blogs, programas de radio y televisión, que nos contasen cuál había sido su película preferida estrenada comercialmente en España durante nuestro segundo año de vida (desde noviembre del 2012 a noviembre del 2013). Y así nos ha quedado la celebración.

amor-haneke(1) Amor, de Michael Haneke
Marta Armengou, La Cartellera
Amor fue la segunda Palma de Oro en Cannes para su director, Michael Haneke, sólo tres años después de la aclamada La cinta blanca. Y no es para menos: esta es una de las historias de amor más auténticas que he visto nunca en el cine. El film del director y guionista austríaco se adentra en el drama de un matrimonio de ancianos que, después de una vida llena de amor, tiene que enfrentarse a la enfermedad. Y cuando el final está cerca, aparecen las dudas, la impotencia, el miedo, la tensión, la desesperación e, incluso, el dolor. Haneke hace su película más sutil, lúcida y tierna sin perder su sello personal. Y, por eso, todavía resulta más meritoria. Aquí encontramos un Haneke más humanista, más cercano, más emotivo. Habla del amor en la vejez, pero es una historia sobre el fin del amor, de la manera en que se reacciona ante el sufrimiento y a la pérdida de un ser querido. Una aproximación realista, terrorífica y conmovedora a la vez. Dos magníficos protagonistas, Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, se entregan en cuerpo y alma ofreciendo unas interpretaciones matizadas, llenas de detalles, perfectamente complementadas. La película es menos retorcida y perversa de lo que es habitual en el cine de Haneke, pero es igual de devastadora e implacable. Amor es de una sencillez, austeridad y simplicidad desarmantes. Un drama impactante, contundente y brutal. Y el título no engaña, habla de cómo de grande puede llegar a ser un acto de amor. Es de aquellas películas condenadas a perdurar en la memoria para siempre. Una obra maestra absoluta.”

antes-del-anochecer1(2) Antes del anochecer, de Richard Linklater
Gonzalo Ballesteros, Revista Magnolia
“Dieciocho años después -en la realidad y en la ficción- de aquel encuentro vienés en Antes del amanecer, Jesse y Celine vuelven a nuestras vidas en Antes del anochecer. La última entrega es la más profunda y trascendental; Julie Delpy, Ethan Hawke y Richard Linklater erigen un verdadero monumento al amor, el de verdad, el que se construye con el paso del tiempo y se limpia de inocencia e ilusiones. Es el último acto… ¡pero qué acto! En la memoria queda la conversación, el travelling y el anochecer. La coda perfecta a la trilogía de amor por excelencia, la trilogía que abarca una vida y cabe en un día.”

Quvenzhané Wallis protagoniza 'Bestias del sur salvaje', debut de Benh Zeitlin(3) Bestias del sur salvaje, de Benh Zeitlin
Iñaki Ortiz, Precríticas
“Un reencuentro profundo con la naturaleza. Una reivindicación de nuestra condición salvaje. Pero sobre todo, una renovación absoluta del cine independiente que se envuelve en una original ciencia ficción para hablar de la pobreza, de nuestros instintos y de lo que nos hace humanos. Su director, Benh Zeitlin, consigue una expresividad emocionante con imágenes a medio camino entre el hiperrealismo y la fábula, con una banda sonora explosiva -que él mismo compone. Extrae toda la belleza de un paisaje sucio y destartalado. Los actores, especialmente padre e hija, son muy genuinos. Una película de sabores fuertes para sentir.”

(4) Bestias del sur salvaje, de Benh Zeitlin
Virginia García, Días de Cine
“La ópera prima de Zeitlin resucita el milagro del cine, consigue que descubramos de nuevo (y una vez más) la poderosa fascinación de las imágenes en movimiento. Destila desgarro, magia y pasión con una mezcla de onirismo y realidad, sensible, disaparatada y visceral que vapulea corazón y raciocinio mientras empuja a replantearse valores en desuso. Los personajes, con la sorprendente Quvenzhané Wallis a la cabeza, beben de Ford, de Hawks, de Huston, pero imponen su propia personalidad. Una evocación poética de un mundo que se acaba, en la que una enérgica cámara en permanente movimiento convierte al espectador en cómplice alucinado e incondicional, de un soprendente paseo por el amor, la vida y la muerte.”

canibal-2(5) Caníbal, de Manuel Martín Cuenca
Antonio M. Arenas
, Revista Magnolia
“Hay películas cuyos méritos resplandecen por sí solos, en otras ocasiones laten soterrados bajo el suelo y las costumbres de una ciudad. La Granada de Caníbal supone uno de los más complejos y profundos retratos que se podrían hacer de una sociedad por momentos tan enquistada en el tiempo como la granaína, con sus luces y sombras, en la que no por casualidad el director almeriense enmarca la historia de Carlos, un sastre que desea mujeres y las asesina sin piedad -para luego comérselas como única forma de amar-, cuyo frío seguimiento nos revela también su escondite en el que pasar desapercibido, ya sea en la soledad de Sierra Nevada o en la playa, en unas aceras que rinden tributo al señor cofrade, a Dios en la Eucaristía y a la Virgen en sus calles. Porque cuando el cine se construye a través de los espacios, de su asimilación y consagración, es capaz de revelar la esencia que hay detrás de las formas. Más allá de un convulso argumento formidablemente puesto en escena, de aroma noir irresistible, y una obsesiva historia de amor imposible e impensable, quizá su mayor valor resida, al igual que el del propio caníbal de Antonio de la Torre, en su capacidad de mímesis con el entorno, en la absoluta incomprensión e indiferencia de un presente más propio del pasado en el que todo acto de violencia es simplemente un mero deseo humano.”

120419inanothercountry(6) En otro país, de Hong Sang-Soo
David G. Natal, Numerocero
“Una vez superados los intentos de apocalipsis del año anterior, encabezados por El caballo de Turín de Béla Tarr, en los últimos meses de 2012 y lo que llevamos de 2013 la recuperación de la reflexión sobre la ficción como motor cinematográfico ha sido obvia. Podría haber elegido su versión más enrevesada, ese brillante Holy Motors de Leos Carax o la más polémica, The Act of Killing,  pero prefiero volver a su cara más depurada y no por ello simplista. Hong Sang-Soo lleva años dándole la vuelta al tema de las grietas existentes entre la ficción y la realidad, pero en estas variaciones sobre las pulsiones de una occidental ha conseguido su versión más luminosa y punzante.”

Gloria-de-Sebastián-Lelio1(7) Gloria, de Sebastián Lelio
Luis Roca Arencibia, El País, El Asombrario, La Provincia
“Este filme chileno es el latinoamericano del año. Su protagonista, Paulina García, obtuvo el premio a la mejor actriz en el festival de Berlín. Los que conocen la realidad del país sudamericano afirman que la película es una metáfora, personaje por personaje, del Chile actual. Hasta por la postura que adoptan cuando hacen el amor. Gloria es una cincuentona divorciada en busca de algo que le endulce la vida. Vive sola, por televisión ve a estudiantes en lucha. Madre de dos veinteañeros independizados, tiene un vecino esquizofrénico y amigos sociólogos que ya no reconocen su país. La película la hará cambiar, pero para seguir igual. Los finales felices ocurren solamente en el cine. Pero en otro cine que no es el latinoamericano.”

gravity1(8) Gravity, de Alfonso Cuarón
Nacho Gonzalo, Lo Que Yo Te Diga
“Yo me quedaría con Gravity porque durante este periodo es en la que he tenido una mayor sensación de ser algo que iba mucho más allá de lo que es el cine. Una experiencia apabullante para los sentidos y con la emoción, la fuerza y la resistencia del ser humano como leitmotiv. Todo un clásico instantáneo y desde ya referencia para las futuras generaciones tanto de cineastas como de espectadores.”

Denis Lavant vuelve a protagonizar la nueva y sorprendente propuesta de Carax, 'Holy Motors'(9) Holy Motors, de Leos Carax
Carlos Losilla, Caimán Cuadernos de Cine, Sensacine
“¿Estamos ante un retrato implacable del mundo contemporáneo, simulacro infinito tras el que se oculta un feroz sufrimiento colectivo? ¿Estamos ante un autorretrato del artista, que asume su condición de entertainer para intelectuales petulantes? No lo sé, ni quiero saberlo, pues Holy Motors acaba desplegando tal cantidad de sugerencias, a veces contradictorias entre sí, que podría ser tanto una broma gigantesca como una confesión desesperada. Sea como fuere, Carax se la juega a cada minuto, camina por la cuerda floja del ridículo sin caer en él, y logra no una película bella, sino más bien desgarrada y agresiva, como un interrogante sin respuesta. De una cosa, eso sí, estoy seguro: Holy Motors nos lo pone muy difícil para que sigamos hablando de los “herederos” del gran cine francés de los sesenta y setenta. El trono ya es suyo.” (extraído de Sensacine)

(10) Holy Motors, de Leos Carax
Martín Cuesta, Cinemaadhoc
“No se puede hablar de Holy Motors sin hacer referencia al alter ego de Carax en la pantalla… o, más bien, la figura que utiliza para transformar el planeta en un escenario, para contarnos que los límites entre la realidad existente dentro y fuera de las salas han sido sobrepasados, que todo el mundo es un plató por el que deambulamos sin saber con claridad qué papel representamos. ¿Somos víctimas o verdugos? ¿Amantes olvidados o pulcros paterfamilias? Nadie mejor por lo tanto que un excepcional Denis Lavant, figura a medio camino entre el actor clásico y el perfomancer, para cambiar de piel y de personalidad en cada encargo, cumpliendo los mandatos de un empresario tan omniscente como invisible quizás porque esa masa que deglute cine sin intención de asimilarlo, exigiendo el cambio de asesino a santo, de genio a loco, es tanto uno como otro.”

mads-mikkelsen-jagten(11) La caza, de Thomas Vinterberg
Andrea G. Bermejo, Cinemanía
“El gran secreto del cazador es permanecer en silencio y a la espera sumido en una absoluta soledad hasta que se produce el disparo. Así cae a los abismos el protagonista de La caza, un maestro de preescolar en un pequeño pueblo danés acusado por una de sus alumnas –hija, además, de su mejor amigo– de pederastia. Tras la confesión de una mentira –revisemos eso de que los niños, como los borrachos, siempre dicen la verdad– el presunto culpable –magistral Mads Mikkelsen, premio al mejor actor en Cannes– se encierra en un silencio opresor y tan políticamente correcto como las reacciones en cadena de la comunidad que lo acusa –hola, Dogville y que progresivamente comienza a abusar de él –hola, Perros de paja hasta alcanzar la más profunda defenestración social.” (extraído de Cinemanía)

laherida(12) La herida, de Fernando Franco
Ángel Suanzes, Zigzag
“Por su rotundidad. Por su coherencia. Por su claridad de ideas. Por su respeto hacia los personajes. Pero, sobre todo, por hacer una metáfora de los tiempos de soledad y locura en los que vivimos. Porque más allá de la enfermedad mental, que soporta Ana/Marian Álvarez con indudable talento, está el acierto de Fernando Franco de colocarle una cámara en las entrañas para que veamos y sintamos lo mismo que ella. Así somos capaces de descubrir relaciones enquistadas con su madre, su padre, sus amigas, su novio, su compañero de trabajo. Pocas secuencias para cada uno pero certeras. La herida es inconclusa, radical, triste, desesperante, repetitiva… Puede que no estemos hablando de la mejor película estrenada el último año, pero no hablar de ella es darle la espalda a la realidad y ahora, en este momento, toca mirarle a la cara a Ana.”

main_soledadgrande(13) La soledad de los números primos, de Saverio Costanzo
Luis M. Álvarez, 400Films.com
Una obra imperfecta, como sus propios protagonistas, que incluso deja algún cabo suelto, pero que consigue transmitir de una forma rabiosamente orgánica y visceral, los sentimientos y emociones de unos personajes incapaces de comunicarse ni consigo mismos ni con los demás. Oscilando entre lugares comunes a cineastas tan dispares como Luchino Visconti y Dario Argento, se trata de una fascinante y arrebatadora película en la que es más importante el mundo interior de los personajes que lo que sucede en el exterior. Porque sentimientos y emociones son más valiosos que palabras y acciones, responsables al fin y al cabo de hacer de los protagonistas esos números primos condenados a la soledad.”

la-vida-de-adele(14) La vida de Adèle, de Abdellatif Kechiche y El camino de vuelta, de Nat Faxon & Jim Rash
Roger Salvans, Fotogramas
“En un año marcado por un redescubrimiento inesperado -¿quién nos iba a decir que para sacar la actriz que lleva dentro Sandra Bullock, pese a niñas muertas y giros de guión estratosféricos que, pese a todo, sólo hacía falta arrojarla al espacio?-, me apetece elegir un par de películas que giran sobre el descubrimiento. La primera, La vida de Adèle, nos habla del hallazgo del amor, sí, pero sobre todo de la constatación de que amar (y ser amado) es un viaje lleno de risas, lágrimas, mocos y sexo con un destino incierto que no entiende ni de súplicas ni segundas oportunidades. Adèle Exarchopoulos (menudo descubrimiento el de esta actriz gala) se come a Léa Seydoux, la pantalla y el mundo en una cinta que presenta al gran público a Abdellatif Kechiche pero que éste, de haber sabido el giro que tomarían su relación con las actrices, admite que no habría rodado. Qué gran error. La segunda es El camino de vuelta. Este film propone otra epifanía, menos transgresora, menos arty, a priori más cómoda, pero igualmente reveladora: el camino a la madurez, con sus giros, prórrogas y retrasos sine die. Porque eso es de lo que nos hablan los guionistas de Alexander Payne, Nat Faxon y Jim Rash (ojo, el decano de Community), aunque se esconda (bien por ella) tras una comedia con personajes de John Hughes (Sam Rockwell, en un trabajo sin el lustre de los premios pero el brillo de Bill Murray, y eso es decir mucho), adultos en la edad del pavo (Steve Carell) y adolescentes como Duncan (Liam James, el hijo de John Cusack en 2012), un chaval que, por suerte, no habla como los de Dawson crece y tiene los bemoles de ir con una bici rosa con flecos. Film pequeño, de vocación ochentera, de playa y verano nostálgicos, El camino de vuelta formaría un gran díptico con Adventureland, otra montaña rusa de la nostalgia, de esa adolescencia que ojalá hubiésemos sufrido.”

THE WAY, WAY BACK

paradiesliebe(15) Paraíso: Amor, de Ulrich Seidl
Henar Álvarez, La Culpa es del Script, Días de Cine
“Ulrich Seidl tiene la capacidad de crear sensaciones desgarradoras a través de imágenes que sugieren un realismo casi documental. Paraíso: Amor es la primera parte de la trilogía del director austriaco sobre el amor, la fe y la esperanza. Últimamente andamos tan escasos de confianza y cariño que aquello de que “hay cosas que no se pueden comprar con dinero” acabará convirtiéndose en una mentira llena de melancolía o en una utopía del futuro. Un grupo de mujeres, algunas casadas, viajan en vacaciones para rodearse de macizos negros dispuestos penetrarlas a cambio de “amor”, “de amor verdadero” -dice uno de estos chicos en la película-. Se le olvidó mentar el dinero para curar a su padre, a su hijo, a su hermana, para que coma su familia, vecinos, amigos, y todo lo que el monedero de una rubia europea pueda pagar. Una comedia que es un drama o viceversa. Uno puede acabar sintiéndose culpable de esbozar una sonrisa ante tan duras secuencias. Prepárense a tomar asiento como un romano en el circo. Se disfruta y goza gratamente, con el vacío emocional de unas cincuentonas en busca de playa y sexo.”

searching-for-sugar-man-2(16) Searching for Sugar Man, de Malik Bendjelloul
Pepe Nieves Lavid, La Claqueta
“Un film que es un documental pero consigues olvidarte de esta adscripción a un género muy de moda últimamente, consiguiendo mantener el suspense y la emoción sobre un perdedor que un buen día descubre que es muy querido en un lugar del mundo. Una historia de éxito inesperado que nos llega al corazón, con una banda sonora a la altura de cantautores tan brillantes como Bob Dylan.”

only-god-forgives(17) Solo Dios perdona, de Nicolas Winding Refn
Rubén Collazos, CineMaldito
“Tras el merecido éxito de Drive, uno de los cineastas del momento, Nicolas Winding Refn, volvía con una cinta que, lejos de seguir la línea de su anterior film, se sumergía en un relato de tintes más oníricos recobrando el carácter de un cine que ya había ensayado previamente en Valhalla Rising, y en el que, junto al que podríamos calificar como su alma gemela, Ryan Gosling, entreteje una película de pulsiones, atmosférica y tan fascinante como resulta la carrera de uno de los valores en alza del cine europeo del que, tras esta última incursión, uno no puede más que esperar ser sorprendido (e hipnotizado) vez tras otra.”

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